Una vida de placeres

Por: Rocío Guadalupe de la Cruz Paz

Se perdería el placer de vivir si se conociera el secreto de la muerte

Johannes Ekhart

¿Te has puesto a pensar en lo breve que es la vida y en lo rápido que pasa el tiempo?

Vivimos por vivir, mientras la rutina se apodera de nuestros días, nos estamos convirtiendo en una especie de zombies, las mismas personas, los mismos recorridos, escuchar el mismo discurso una y otra vez.

Una de las grandes razones por las cuales el ser humano empieza a perder el sentido de la vida, es por algo llamado monotonía, haces tantas veces lo mismo que dejas de apreciarlo, por suerte o por desgracia soy de esas personas que ve el placer de vivir en esas pequeñas cosas, como poder sentir los rayos del sol sobre mi piel, sentir el aire en mi cara mientras voy paseando en bici, dormir mientras escucho las gotas de lluvia en mi ventana, escuchar a los pajaritos cada vez que me levanto, poder observar la luna y las estrellas antes de dormir, leer el final de un libro, poder oler la tierra mojada, escuchar música y sentir como de repente una extraña sensación recorre todo mi cuerpo, caminar junto al mar y sentir la arena caliente sobre mis pies, disfrutar un día en familia, tener una conversación con alguien especial, reír a carcajadas, incluso llorar al recordar cosas del pasado, reencontrarte con un viejo amigo, conocer a una nueva persona, contarle tus sueños y miedos a alguien y leer viejas conversaciones. Todas esas pequeñas cosas me llenan el corazón de alegría. ¿Pero, quién realmente sabe cuál es el placer de vivir?

Imagina que un día te levantas y ya no puedes ver, no puedes caminar ni hablar, ese día ya no podrás apreciar las pequeñas cosas que la vida te regala, pareciera que tenemos una venda en los ojos que no nos permite ver más allá de lo que se encuentra a nuestro alrededor, le damos más importancia a cosas que alteran nuestra vida y hacen que perdamos el sentido de ella. Piensa en lo que tienes y agradece por ello, hay quienes darían lo que fuera por tener un poco de felicidad en sus vidas, la próxima vez que sientas que te falta algo piensa en lo siguiente:

Una persona que está presa, lo único que desea es caminar libremente por las calles, un ciego quiere ver la luz del sol, un sordo quisiera escuchar el sonido del viento, un mudo poder decirle a las personas lo que piensa, un inválido sueña con correr en una mañana soleada, y un huérfano desea tener una madre, un padre, una familia.

Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vista más estrechos, gastamos más, pero disfrutamos menos, tenemos casas más grandes, pero familias más chicas, tenemos más compromisos, pero menos tiempo, tenemos más conocimientos, pero menos criterio, tenemos más medicinas, pero menos salud.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores. Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado. Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino, hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior, tenemos mayores ingresos, pero menos moral.

Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría, con más comida, pero menos nutrición. Son días que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.

Hay muchas formas de querer a la vida, la más importante es cuando disfrutamos de cada instante, cada sonrisa, cada abrazo, cada palabra, incluyendo los malos momentos, porque realmente solo somos un breve instante en el tiempo del Universo.

Fotografía tomada de http://www.nexofin.com

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