12 errores al hablar en público

Por: Nereida Alejandra Portillo Dávila

1. Creer que la audiencia es tonta o tonto.
Este es un error porque podemos actuar en consecuencia, es decir, podemos inconscientemente agredir con nuestras palabras. Valorar a nuestra audiencia y tratar de hablarles de forma horizontal, es la mejor forma de conectar con ella. Si entramos hablándoles de forma vertical, o dicho en otras palabras, de forma arrogante, lo que vamos a conseguir generalmente es un rechazo. Incluso la gente puede sentirse agredida con nuestro discurso.

2. No creer en ti y en tu discurso.
Si no crees en ti y en lo que estás diciendo, difícilmente podrás transmitir un mensaje con éxito. Siempre que alguien me pide un consejo para hablar en público, este quizá sea el más importante: cree en lo que estás diciendo y el lenguaje verbal y no verbal impactante llegará como consecuencia. Si crees en lo que dices y además el tema te apasiona, es muy probable que tu discurso tenga éxito.

3. Tomarte personal los comentarios.
Me ha tocado estar, sobre todo en debates, donde la discusión ya no es del argumento, sino de las personas. Lo más sano y maduro, desde mi punto de vista, es saber que estás compartiendo ideas y los demás tienen derecho a estar a favor o en contra de lo que dices. Si te toca debatir o simplemente no estás de acuerdo con algo, procura debatir las ideas, los argumentos, no a las personas. Separa el argumento de la persona.

4. Hacer entradas muy extensas.
En general a las personas nos interesa escuchar el discurso. En una ocasión escuché un discurso de cinco minutos y la entrada y el saludo ocupaban tres. Entre saludar, agradecer, dar una frase célebre, se nos puede ir el discurso. Procura hacer entradas cortas, pero contundentes.

5. Entrar y salir sin energía.
A diferencia del punto anterior, algunas personas se centran tanto en el desarrollo del tema que olvidan entrar y salir del discurso de forma impactante. Recuerda que el mayor valor de tu discurso está en la entrada y en la salida. Procura emocionar, conmover o motivar con el inicio y el cierre.

6. Decir frases muy comunes.
Las frases célebres se han puesto muy de moda en los discursos; sin embargo, muchas veces se dicen las mismas, por ejemplo: “el respeto al derecho ajeno es la paz”. Si dices frases muy trilladas puede indicar que no te has preparado lo suficiente o que tomaste la primera frase que salió en internet.

7. Usar un lenguaje no verbal inadecuado.
Aunque este es un tema muy amplio, lo recomendable es que estudies los movimientos. Revisa, por ejemplo, cuáles ademanes o gestos resultan agresivos o tímidos y decide si eso es lo que quieres transmitir con tu discurso.

8. No leer o ignorar la energía del público.
Es muy fácil saber si la gente se está aburriendo. Generalmente se recargan en toda la palma de la mano, bostezan, ven el celular, etc. La idea es que aunque no seas un experto en lenguaje no verbal, es fácil saber cuándo la gente está muy motivada con tu discurso o no. Si no está motivada, es importante modular la voz, cambiar el volumen, poner alguna actividad física, concluir, pero no ignorar a tu público.

9. Hacer evidentes los errores.
Recuerda que la gente no sabe lo que dirás y que en escenarios como concurso, presentaciones de tesis, entrevistas, etc., tú eres el experto en el tema. No hagas evidentes los errores que probablemente nadie notó. Tampoco te la pases disculpándote, por ejemplo, si llegaste tarde, si no sirvió tu presentación, si no se pudo reproducir un video que llevabas preparado, entre muchas otras cosas.

10. No conocer el contexto.
Muchas veces no hay oportunidad de conocer al público antes de tu discurso, pero si la hay, procura informarte lo más posible. Conocer el contexto en el que hablarás te permitirá ser más empático y conectar mejor con el público, porque incluso tus ejemplos poder ir muy acordes al evento y a la audiencia. Una vez una persona me contó que en una conferencia el expositor, con tal de agradar a los jóvenes, utilizó un lenguaje muy grosero, pero lo que consiguió fue hacer enojar a los anfitriones, pues se trataba de un ambiente educativo y muy conservador.

11. No preparar tu discurso.
A menos que sea un concurso de improvisación o que seas un experto improvisando, es recomendable preparar tu discurso. No hacerlo puede comunicar una falta de respeto hacia la audiencia o hacia el evento. Prepararte incluye investigar, practicar, seguir una estructura. Cuando te preparas se nota y las personas perciben cuánta importancia les das a ellas y a la ocasión.

12. Decir muchas cifras o historias.
Siempre recomiendo utilizar historias porque logras conectar con el sentimiento, pero utilizar sólo historias puede quitarle valor a tu discurso. Lo mismo pasa con las cifras; aunque son importantes, si abusas de ellas puedes hacer muy técnico y aburrido tu discurso.

Ilustración de Blanca Reyes