La paz en Colombia II

Por: Darío Itzcoatl Rojas Juárez

La semana pasada comenté sobre el inicio del conflicto armado más añejo del continente: el conflicto colombiano, el punto de inicio con el bogotazo y la conformación histórica de las FARC como respuesta armada a la persecución oficial, encabezada por Estados Unidos, en contra del comunismo y los primeros enfrentamientos, no sólo entre la guerrilla de las FARC y los militares, sino la aparición de grupos paramilitares que defendían los intereses económicos que los financiaban y actuaban fuera de toda ley. En medio de todo esto, existían secuestros, asesinatos, matanzas, desapariciones, desplazamientos forzados. Las víctimas se contaron por cientos de miles. Entre las guerrillas liberales y ejércitos conservadores, las víctimas fueron las más afectadas y son el punto medular que cualquier acuerdo debe tener en el centro del debate.

La relación entre la guerrilla y el narcotráfico comenzó como una relación de conveniencia en el campo, en donde las FARC ofrecían protección a cambio de impuestos (gramaje). Sin embargo, con el paso del tiempo y la necesidad mayor de recursos para financiar el movimiento, los guerrilleros comenzaron a tomar papeles cada vez más relevantes en el cultivo, distribución y comercialización de grandes cantidades de droga, de tal manera que llegaron a tener sus propios cultivos y su propia logística de distribución. Esta relación FARC-Narcotráfico ha generado que el debate se desvirtúe, que el entendimiento de la realidad del conflicto se simplifique y se reduzca a una narcotización del análisis, dejando las cuestiones sociales y económicas fuera.

A partir de los años ochenta, diversos intentos de negociación para buscar la paz se dieron entre las el gobierno y las FARC. El presidente Belisario Betancour en 1982 intentó reintegrar a los grupos guerrilleros a la vida democrática, para ello se crea el en 1984 el Partido de la Unión Patriótica, que sería la forma democrática de defender sus demandas políticas y sociales. Esto logró por primera vez un cese al fuego, sin embargo, la mayoría de los desmovilizados que decidieron participar del partido fueron asesinados (razón por la que el siguiente presidente, Virgilio Barco, fracasó en su intento), si a esto le sumamos que las FARC ampliaban su actividad referida al narcotráfico, tenemos que el acuerdo fracasó.

Otro grupo guerrillero llamado M-19, toma por asalto el palacio de justicia en 1985, buscando que se llevara al presidente Betancur a juicio público. La reacción enérgica del gobierno a punta de bala dejó cerca de 100 muertos, 11 de ellos magistrados. Este hecho fue calificado como una masacre y una reacción desproporcionada del ejército. En esos años, la violencia estaba convertida en algo común. Intentos de presidentes como Cesar Gaviria, que en Tlaxcala negoció con los grupos guerrilleros, logrando desmovilizar a varios, sin embargo, las FARC se negaron a dejar las armas. Ernesto Samper por su lado logró firmar un acuerdo ambiguo con el Ejército de Liberación Nacional, sin embargo, éste nunca se llevó a cabo. Andrés Pastrana en 1999 al negociar con las FARC, les entrega 42 kilómetros cuadrados libres de ejército y acción estatal, sin embargo, los enfrentamientos continuaron y los acuerdos fracasaron. En esta etapa histórica el enfrentamiento no era sólo contra la guerrilla, sino contra el narcotráfico. El capo de la droga Pablo Escobar reaccionó a esto mediante violencia también en donde los políticos eran sus víctimas, así como la sociedad civil. Estos años fueron los más terribles para los colombianos.

Álvaro Uribe Vélez fue Presidente de Colombia en dos periodos: de 2002 a 2004 y 2004 a 2008, fue víctima directa de las FARC que secuestraron y mataron a su padre. A la hora de asumir el poder, lanza una ofensiva militar en contra de las FARC con el respaldo de Estados Unidos, mediante el Plan Colombia, e incluso invadiendo territorio ecuatoriano para perseguir, sin cuartel, a los miembros de las FARC, ofreciendo dinero a quienes entregaran guerrilleros muertos, justificando la muerte de civiles como daños colaterales. Bajo su presidencia, los grupos paramilitares tuvieron la libertad de actuar en coordinación con el ejército para enfrentar el narcotráfico y las guerrillas, esto aumentó de manera exponencial la violación a los derechos humanos y el número de víctimas inocentes en el conflicto, pero dio un crecimiento sostenido de más del 5% al país y redujo considerablemente los niveles de violencia. En 2010 es electo Juan Manuel Santos, el 19 de noviembre de 2012 se abre el proceso de diálogo en la Habana, entre el gobierno de Santos y las FARC con varios puntos: Desarrollo agrario, participación política, drogas ilícitas, comisión histórica del conflicto y sus víctimas, entre otras.

Las negociaciones han llegado a su fin. La siguiente semana las presentaré.

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