La muerte masiva de las abejas

Por: Julieta Velázquez Laguna

“Si las abejas desaparecieran de la superficie de la Tierra, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida. Sin abejas no hay polinización, ni plantas, ni animales, tampoco humanos”

La frase es atribuida al físico matemático alemán Albert Einstein, y aunque sus biógrafos rebaten que sea de su autoría, no por ello deja de ser cierta y aterradora, pues el papel que desempeña este pequeño animalito, casi imperceptible al ojo humano, es de enorme valía para la biodiversidad y el equilibrio mundial.

Sí, los antófilos -amantes de las flores-, mejor conocidos como abejas, son los más importantes polinizadores del planeta. Su origen se remonta 100 millones de años atrás, confirmando así su irremplazable y eficiente labor. Por tal motivo, el declive de las colmenas pone focos rojos y lanza una alerta mundial, pues sin las abejas la cadena alimenticia se rompe y lo hace también la esperanza de vida.

La principal conclusión a la que se llega es que la reducción de poblaciones de decenas de especies de abejas está íntimamente relacionada con los modernos plaguicidas -neonicotinoides- que se aplican en semillas, de acuerdo con un informe publicado en la revista Nature y elaborado por el experto Ben Woodcock, del Centro para la Ecología e Hidrología de Wallingford, realizado a 62 especies de abejas, durante un período de 18 años, en Reino Unido. Otros estudios sugieren que podría deberse al cambio climático, la agricultura industrial y el monocultivo floral o la pérdida de la diversidad de plantas silvestres, lo que estaría afectando severamente el sistema inmunológico de estos insectos, dando origen al fenómeno conocido como Trastorno de Colapso de Colonias -CCD por sus siglas en inglés-, que en los últimos años ha aniquilado de manera alarmante las poblaciones de abejas en Europa, Asia y América. Asimismo, científicos y apicultores mexicanos y norteamericanos atribuyen el declive de los polinizadores a una sustancia química llama glifosato, que no es otra cosa que un mortífero herbicida que comercia la indolente transnacional productora de semillas transgénicas Monsanto, en casi todos los mercados del mundo, incluidos México y Argentina, gracias a la complicidad e inconsciencia de unos lacayos gobernantes capitalistas. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación -FAO por sus siglas en inglés- documentó, en el informe UNEP Emerging Issues, que la muerte masiva de las abejas se está suscitando en todo el mundo, pues recientes evidencias científicas confirman la nocividad de los plaguicidas sobre las abejas e insectos polinizadores. Pero no todo está perdido, en el estado de Saltillo, Coahuila, existe un héroe sin capa, Luis Enrique Jiménez, estudiante de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro -UAAAN- y apicultor desde los 8 años, quien consciente del declive de las abejas está comprometido con revertir el daño ocasionado por la industria y la ignorancia manifiesta del ser humano. “Yo empecé con esto cuando era muy pequeño, viene de familia, soy originario del estado de Morelos, allá tenemos demasiada floración, siempre nos hemos metido mucho por el problema que existe no sólo en México sino a nivel internacional, por la falta de polinización y la matanza de tantas abejas… Con sólo matar una abeja se le hace daño al mundo”, comenta afligido Luis Enrique.

La labor de Luis Enrique consiste en acudir a donde haya panales y trasladar las abejas a la colmena que se encuentra en la UAAAN, procurando que ninguna muera en el trayecto, además de concientizar a las personas sobre la importancia de respetar la vida de estos pequeños polinizadores.

“Cuando los apicultores supimos lo que estaba pasando, nos preocupamos mucho, el hecho de que esté desapareciendo tanta abeja, hay mucha matanza, al principio la ausencia de estas se la atribuían a los cables de alta tensión, pero luego salió lo de los insecticidas, las abejas son muy sensibles y vulnerables, ellas sufren un malestar en los intestinos, es como una infección, esto pasa en los campos cuando se fumiga y cuando ellas hacen la polinización introducen a su cuerpo estos venenos y sufren lo que conocemos como diarrea y surge la mortandad, también hay hongos y bacterias que causan su muerte”, advierte el joven apicultor y activista de 20 años.

La muerte masiva de las abejas no es un fenómeno aislado, es un tema que nos ocupa a todos. Por tanto, es imprescindible aplicar soluciones integrales; cambiar el modelo de la agricultura moderna por la agricultura ecológica y sustentable; prohibir el uso de plaguicidas y sustancias tóxicas; renunciar a los productos industriales y demandar productos ecológicos; y negarle la entrada a las principales transnacionales productoras de plaguicidas y semillas transgénicas. Y tú, ¿qué estarías dispuesto a hacer por salvarlas?

• Julieta Velázquez Laguna
Comunicadora