Pumas, desfalcos en la UNAM y otros casos similares

Por: Aleida Alavez Ruiz / Quehacer Político

Hace unos meses un escándalo financiero alcanzó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al revelarse que cada año entrega millones de pesos de su presupuesto al club profesional de fútbol soccer Pumas (cuyo nombre oficial es Club Universidad Nacional, Asociación Civil), a través del uso de las instalaciones universitarias, compra de boletaje y renta de la pantalla electrónica colocada en el Estadio Olímpico Universitario.

Y aunque las autoridades de la máxima casa de estudios del país negaron un desvío de recursos, en septiembre pasado solicitamos a la Auditoria Superior de la Federación incorporar este asunto al programa anual de auditorías con el fin de realizar las indagatorias correspondientes, mismas que ya están en curso.

Derivado de éste y otros casos, impulsamos que la Cámara de Diputados solicite a los Órganos Superiores de Fiscalización de las 32 entidades federativas de la República Mexicana que incorporen en sus auditorías anuales información relativa a la entrega de apoyos en efectivo o especie que hacen universidades públicas, los gobiernos locales y municipales a equipos profesionales de fútbol soccer.

En el caso que nos ocupa, el equipo de fútbol soccer profesional de la Liga Mx, Club Universidad Nacional, A.C., recibe cada año millones de pesos del presupuesto de la UNAM, a través del uso de las instalaciones universitarias como el estadio y los campos de entrenamiento de la Cantera Oriente, pero sin ninguna contraprestación a cambio.

Lo mismo sucede para el pago de mantenimiento de las instalaciones, servicios como protección civil, energía eléctrica y agua. A cambio, la UNAM no recibe ninguna contraprestación pero, increíble, sí debe pagar por el uso de la pantalla que se encuentra instalada en el estadio porque es propiedad de la asociación civil.

Cabe aclarar que los montos de los subsidios en numerario o especie, que la UNAM destina a su club de fútbol, son astronómicos: ascienden a 338 millones 908 mil 980 pesos de 2014 al primer semestre del 2019 y fueron distribuidos con variaciones que llaman la atención. Por ejemplo, en 2016 el subsidio entregado al equipo fue de 73 millones 550 mil pesos y en 2017 de 5 millones 547 mil pesos. Tales datos fueron obtenidos a través de varias solicitudes de transparencia gestionada en la Dirección General de Finanzas y publicados por diversos medios de comunicación.

A los servicios que no paga la asociación civil a la UNAM por el uso de las instalaciones, se suma la entrega de recursos del presupuesto universitario a través de un mecanismo de compra de boletos que se obsequia al personal académico y trabajadores sindicalizados, naturalmente estamos hablando de una simulación del subsidio UNAM-Club Universidad Nacional, A.C. Si hacemos una búsqueda del contrato colectivo de trabajo de los trabajadores de la máxima casa de estudios, hallaremos que el Estadio Olímpico, junto a eventos realizados en instalaciones universitarias, forma parte de los acuerdos laborales alcanzados entre el Sindicato Único de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), la Asociación Autónoma del Personal Académico de la UNAM (AAPAUNAM) y la universidad. Es decir, la UNAM proporciona a la comunidad sindicalizada entradas para los eventos celebrados en tales lugares. Al mismo tiempo la universidad paga a su equipo los boletos que, en teoría, no debería pagar. No existen ganancias para Ciudad Universitaria, sino para el equipo de fútbol Pumas y los empresarios que lo dirigen.

Esto en lo que toca a la UNAM y que derivó en otros casos que poco a poco salen a la luz pública, como el caso de la desafiliación de la Liga MX del equipo de fútbol soccer profesional Veracruz.

Hasta ahí todo pareciera un asunto meramente de la liga; sin embargo, trascendió que la asociación civil de Fidel Kuri Grajales, propietario y ex diputado federal, recibió del gobierno de Javier Duarte, a través de la Promotora Deportiva del Valle de Orizaba (razón social del equipo), alrededor de 66 millones de pesos sin que exista una justificación para la entrega de dichos apoyos.

Pero no sólo la Universidad Nacional Autónoma de México cuenta con equipo de fútbol profesional, existen otras universidades públicas locales además de gobiernos estatales y municipales que apoyan a entidades privadas como al poderoso equipo Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, vinculado a la cementera CEMEX, que juega en representación de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En el mismo caso están los Lobos BUAP, que representan a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla o los Leones Negros UDG, que juegan en nombre de la máxima casa de estudios de Jalisco, con dos filiales, en la liga Premier y en la tercera división. Y así por lo menos ocho casos más.

Además, gobiernos estatales y municipales apoyan a otros equipos profesionales sin que haya claridad sobre los apoyos entregados, tales como los equipos de fútbol profesional tuzos del Pachuca, Puebla, San Luis y Necaxa de Aguascalientes, entre otros.

De sobra sabemos que el fútbol soccer profesional es un negocio, no así los recursos destinados a las universidades públicas, por lo que deben ser auditadas por los Órganos Superiores de Fiscalización locales y, en caso de encontrar irregularidades, iniciar los procesos de responsabilidades correspondientes por el daño patrimonial a la hacienda pública.

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