“Palomas que andan volando”: una micro-historia cantada por Antonio Aguilar y el grupo La Migra

   Por Felipe Montaño

La canción “Palomas que andan volando” fue escrita por Antonio Aguilar Barraza junto a Guillermo Acosta Segura. Esta composición pareciera que fue vencida por el paso del tiempo, pero al realizar una breve búsqueda es posible corroborar la existencia de numerosas grabaciones realizadas por distintos cantantes del siglo XX en el país de Los Simpson y la NFL. Puedes visitar la “Colección Strachwitz-Frontera de grabaciones mexicanas y mexico-americanas” para echar un vistazo a algunas grabaciones de esta canción.

Llama nuestra atención que tal tema, hasta donde tenemos conocimiento, fue escrito en México y después llegó a Estados Unidos dónde fue obtuvo muy buena recepción: la comunidad latina radicada en aquella región la hizo suya. Posteriormente el tema regresó a México con otra versión, exportación cultural les llaman a esos fenómenos.

No tenemos la fecha exacta de la primera grabación de esta canción, aunque para este texto nos apoyaremos en la producción del disco “Puras buenas”, de Antonio Aguilar, año 1970, grabado bajo el sello Musart, disquera cuyo gigantesco catálogo de música regional popular ya pasó a manos de Fonovisa, propiedad del Grupo Televisa (negocios son negocios, dicen).

Respecto a La Migra nos apoyaremos en el disco “Y sus más grandes éxitos”, de 1979 producido con la disquera Mar International, aunque este disco es una recopilación de otros tantos y el tema probablemente fue grabado por este grupo hacia 1974.

 

 

Si observas las portadas de los discos en uno podrás observar a un hombre aficionado a los caballos sonriendo a la cámara y, en otra, a cinco varones posando de perfil para una obligada foto de portada.

Pero importa aquí la canción, Aguilar Barraza y La Migra cantan la misma, aunque son versiones totalmente distintas. En la versión ranchera de Antonio Aguilar escuchamos cierto tono de lamentación que nos recuerda a las canciones de Cuco Sánchez, por ejemplo “Grítenme piedras del campo”.

Esta es la versión que canta Antonio Aguilar en el disco “Puras buenas”. La fecha de la grabación es de 1973, no hace mucho tiempo.

Palomas que andan volando

les pagaré las albricias

tan solo porque me traigan

de mis amores noticias.

Cárcel de Guadalajara,

finca de cuatro paredes,

donde padecen los hombres

por las ingratas mujeres.

Te lo he dicho que no vengas

a la cárcel a llorar

las penas que no me quites

no me las vengas a dar.

Que triste vida la mía

sin esperanza y sin nadie

llorando mis tristes penas

y recordando a mi madre.

En este link pueden escuchar la canción de Antonio Aguilar (ojito, los links de You Tube son responsabilidad de Google y compañía):

Ahora tenemos la versión grabada por el grupo La Migra, posiblemente producida hacia 1974 y grabada en California, Estados Unidos. La versión en cuestión pueden escucharla aquí:

 

Palomas que andan volando

Les pagaré las albricias

Tan solo porque me traigan

De mis amores noticias.

Te lo he dicho que no vengas

a la cárcel a llorar

las penas que no me quites

no me las vengas a dar

Qué triste vida la mía

sin esperanza y sin nadie

llorando mis tristes penas

y recordando a mi madre.

Cárcel de Guadalajara

finca de cuatro paredes

donde encierran a los hombres

por las ingratas mujeres.

Pero el tono empleado por el vocalista de La Migra es netamente desgarrador. Refleja desolación, pesar, angustia, amargura. Hasta dan ganas de beber un trago de vino al escuchar la canción con este grupo porque uno puede evocar a un hombre con los hombros hundidos. Esta canción la compartí a un amigo y le pedí su opinión. Su respuesta en Whatsapp fue:

Si lees los siguientes versos con cuidado podrás observar a qué me refiero: “… les pagaré las albricias/tan solo porque me traigan/de mis amores noticias”, “… sin esperanza y sin nadie/llorando mis tristes penas/y recordando a mi madre”; “Te lo he dicho que no vengas/a la cárcel a llorar/las penas que no me quites/no me las vengas a dar”.

No sabemos por qué razón el grupo La Migra modificó la estructura de la canción. Como sea quedó muy bien porque funciona, de cualquier forma, para provocar catarsis en el oyente, en el público.

En la canción asistimos a una micro-historia que es contada en primera persona, nos cuenta acerca de un hombre que padece el encierro en la cárcel. ¿Qué hizo para llegar ahí? No lo sabemos.

Ese mismo hombre espera noticias de sus amores, ¿quiénes serán sus amores?  Tampoco lo dice, pero nos permite hacer conjeturas varias.

Después hace mención de una voz que implora, en un primer plano, a otra persona que no llore porque quebrará su alma otra vez (la primera podemos encontrarla cuando pide a las palomas noticias de algunas personas muy cercanas, pero que no ha logrado ver).

La misma voz permite ver otra vez la desolación y amargura al decir que su vida es triste, pues  carece de esperanza, no tiene a nadie que le acompañe, llora por su destino y piensa en su madre. Un conflicto existencial, pues.

Finalmente, el narrador nos menciona la ubicación geográfica del lugar donde se encuentra: la cárcel de Guadalajara, así mismo nos menciona el motivo de su condena: las mujeres, aunque las califica de “ingratas” y se menciona a sí mismo como parte del clan de “los hombres”.

Es claro que la canción cierra con un reclamo y hace mención del hombre como la figura que nunca pierde (sí, ya sabemos que es una tontería, pero en el contexto de la época de composición eran los valores que predominaban y que aún subsisten, lamentablemente).

Esta canción adquiere un tono depresivo con el ritmo chicano de La Migra, aunque en la versión ranchera de Antonio Aguilar podemos apreciar la gran voz del «Charro de México».

¿Conocías esta canción?  De ser así, ¿cómo la conociste?

¿Cuál versión te gusta más?

¿Cómo se escucharía en otro ritmo?

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