Las quejas del Partido del Trabajo a la 4T

Israel Mendoza Pérez / Quehacer Político

De enero a mayo de 2019 no se tuvo ninguna reunión por parte del integrante de la Comisión Coordinadora Nacional del Partido del Trabajo con el Presidente de México.

La corta memoria de los dirigentes del Partido del Trabajo (PT) los lleva a reprochar, entre dientes, las decisiones de Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, olvidan las maniobras políticas de Alberto Anaya Gutiérrez para mantener su lugar en el escenario político, aunque en algún momento tales dirigentes trabajaron de la mano con uno de los rivales históricos de López Obrador.

A 29 años de su fundación, el PT reclama un rol más activo en la llamada Cuarta Transformación (4T), aunque su pasado les pasa una factura difícil de superar. De pronto, el coordinador de los diputados del Partido del Trabajo, Reginaldo Sandoval, se dio cuenta que el PT no tiene una relación cercana y sólida con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. “A nosotros ni nos ven ni nos oyen”.

Y es que de acuerdo con una solicitud de información de la agenda pública de Alberto Anaya, de enero a mayo de 2019 no se tuvo ninguna reunión de ningún carácter por parte de los integrantes de la Comisión Coordinadora Nacional del PT con el Ejecutivo.

Un elemento que no ven los petistas es que el desgaste entre los aliados que conformaron la coalición “Juntos Haremos Historia” es normal, pues los intereses que compartían antes de las elecciones de 2018 ahora son otros y la agenda del gobierno actual es distinta a aquellos intereses que alguna vez tuvieron en común. Lo que está en riesgo es la fractura de la alianza no solo con el Partido del Trabajo, sino también con el Partido Encuentro Social y el Partido Verde Ecologista de México. Aunque debería separarse lo electoral de lo legislativo, el presidente Andrés Manuel López Obrador va con su propia agenda y el coordinador Mario Delgado también tiene separados sus intereses; sin embargo, los integrantes más moderados de la bancada de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) llaman a cuidar la relación entre los partidos aliados.

Si este alejamiento, en los primeros meses de arranque de la 4T no significa nada para el diputado Sandoval, es señal clara de que Alberto Anaya no pasa por el mejor momento en la relación con Andrés Manuel López Obrador.

Reginaldo Sandoval revela: “cuando hemos ido a Palacio Nacional solo él (López Obrador) habla y no nos da chance a los demás de que expresemos inquietudes, hagamos preguntas, dudas o felicitaciones, halagos; no es circular, no hay retroalimentación y creo que hace falta para que podamos hacer mejor papel él y nosotros en la ruta de la 4T”.

En este momento, no hay espacio para los “aliados”. Ese es el mensaje a los petistas. Hace 19 años, el PT fue relegado por el desaparecido Partido de Centro Democrático, tras la declinación de Marcelo Ebrard al gobierno de la Ciudad de México. Los petistas tenían la seguridad de que contaban con la estructura y los perfiles para tener al menos dos aspirantes a alguna demarcación en la ciudad; sin embargo, López Obrador les pidió que cedieran espacios y aceptaron a regañadientes. Y a la fecha no ocupan un lugar relevante en el gabinete presidencial.

Y es que en el fondo todos los integrantes del PT quisieran recibir un mejor trato por parte del presidente, ser tomados más en cuenta, pues son el partido político que por más tiempo ha respaldado al ahora presidente de la república. Aunque Morena debe tener cuidado si quiere mantener sus mayorías tanto en lo local como a nivel federal, también existe la posibilidad de que busquen negociar con otros partidos en temas particulares en vez de mantener una alianza fija.

En los comicios intermedios de 2003, el PT se lanzó en solitario por diversos cargos en el entonces Distrito Federal sin visualizar el riesgo de perder todo. Su salvación, después de su fracaso electoral, fue sucumbir ante los brazos de Roberto Madrazo, entonces dirigente del Partido Revolucionario Institucional y acérrimo enemigo de López Obrador. Si esto no es suficiente para marcar una distancia, o recordarles que no son los más “cercanos”, es suficiente para volver a los sótanos de la política a los que acostumbra refugiarse Anaya Gutiérrez cuando sabe que no es su momento de figurar. Su presencia trae más alejamientos que simpatías y su ingreso a las grandes ligas de la 4T parece lejana.

El diputado Sandoval lamentó el mal trato que se les da a los integrantes del Partido del Trabajo, incluso señaló a algunas dependencias gubernamentales donde no les han permitido solicitar audiencias. Esa es la tragedia por la que atraviesa el partido, pero otra prueba del “distanciamiento” se marcó desde el 19 de febrero de 2018 cuando López Obrador fue postulado como candidato a la presidencia de México por el PT, en su discurso de aceptación sólo hubo una mención para Alberto Anaya.

La preocupación del fundador del PT es sobrevivir a la regla del tres por ciento de la votación y mantener las millonarias prerrogativas para 2021. Su proyecto político es lo que desea salvar, por ello accede a las ocurrencias legislativas de Morena, luego vendrá otra maniobra de Anaya Gutiérrez para recuperar los afectos de López Obrador, aunque eso no le garantiza que se mantenga vigente.

Lo notorio es que las diferencias entre los integrantes del partido de Movimiento de Regeneración Nacional y sus aliados no son exclusivas del ámbito federal, en materia local los problemas también se han presentado en diversas entidades del país. A fin de cuentas, los tres partidos tienen intereses diferentes y se comienzan a hacer notorias sus particularidades.

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