La nueva normalidad. Efectos de la pandemia

Por: María de Jesús Núñez Aguilar

El estado de emergencia sanitaria que fue impuesto por la Secretaría de Salud a mediados del mes de marzo está a punto de terminar en aquellos estados o municipios de la República Mexicana que presentan una cantidad mínima o inexistente de casos positivos o sospechosos de COVID-19; no obstante, la entidad mexiquense no es uno de esos casos excepcionales, ya que según datos de la Secretaría de Salud aún se mantiene en semáforo rojo con 10 mil 606 casos confirmados y 842 muertes (van aumentando conforme pasan los días), por ende dejar el confinamiento y comenzar nuestras rutinas de vida es peligroso.

Por otro lado, pensar en volver a vivir como estábamos acostumbrados, es complejo. Existan o no casos positivos de este virus en nuestro lugar de origen o alrededores no significa que los estragos que ha dejado la pandemia a nivel social, económico, educativo y laboral no afecten nuestra “normalidad”, por lo que ahora adaptarnos a las nuevas normas debe ser obligatorio, no importando qué vicisitudes se puedan provocar.

Es decir, la epidemia en nuestro país y en el mundo obligó a los seres humanos a crear conciencia de sus actos y a reinventarse, pues adoptar nuevos preceptos de higiene y nuevos estilos vida a nivel cultural, educativo, laboral y económico fue irrefutable, por tal motivo vivir dentro de la normalidad a la que estábamos acostumbrados, es difícil.

Verbigracia la compra y venta por internet. Linio, según una investigación realizada por Forbes, es una de los portales de internet con más crecimiento, ya que aumentó entre el 80% y el 150% en las categorías más demandadas (comida, detergentes, productos de limpieza y protección en el hogar); lo que indica que en el ámbito del comercio puede existir una alteración en la práctica de compra-venta, pues a  pesar de que muchos tenían noción de este proceso, no todos estaban dispuestos a adaptarse al cambio, y durante la pandemia acoplarse fue su única opción.

Otro ejemplo notorio de posibles transformaciones en los ámbitos mencionados es en el laboral, pues muchas empresas ya se han dado cuenta que trabajar desde casa les resulta más económico; los dos meses ya han servido como experimento para que muchas compañías o negocios consideren adaptarse a esta nueva forma de trabajar, y a pesar de que el cambio no es tan sencillo comenzar invertir en esta idea revolucionaria resultaría esencial para generar un cambio en nuestro país.

“Las compañías deben empezar a comprender que el trabajo de los colaboradores se mide en función de lo que producen, entregan y resuelven, no según las horas que pasan en una oficina”, comentó Martín Borjas, Country Manager de Citrix México, en una entrevista para el Universal.

Con referencia a los ámbitos social y cultural, las medidas de higiene, es decir el uso de gel antibacterial, cubrebocas y respetar la sana distancia(evitando saludo de mano, abrazos, besos, etc.), no pueden ser prácticas que deban dejarse al terminar la cuarentena impuesta, ya que esto puede provocar un rebote del virus tal y como pasó con China; por ello expertos como el infectólogo Alejandro Macías Hernández, indican que al menos por los próximos 18 meses debemos seguir efectuando las normas que han sido recomendadas.

Es por lo anterior que trabajar y aceptar la realidad que se aproxima es la única opción, y aunque el confinamiento social no ha terminado, trabajar desde casa es obligatorio para poder adaptarnos de la manera más rápida a esta nueva “normalidad” pues hasta que no se encuentre una vacuna todos estamos vulnerables a contraer el virus.

En último término, es opcional adaptarse a todos los cambios que pueden aproximarse después de este suceso histórico, sin embargo, está claro que con el tiempo amoldar nuestros estilos de vida a aquello que demandan nuestras necesidades será obligatorio, por ello el cambio no debe negarse, sino asimilarse y ejecutarse, tal y como ha sucedido durante la cuarentena.

Fotografía: Edgar Gerardo

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