Joven pandemia, la esperanza del futuro

Por: Daniel Reyes

El mundo está en constante cambio, en constante transformación. Durante muchos años, el desarrollo de la humanidad, ha traído consigo diferentes aportaciones, que han permitido a las personas simplificar actividades cotidianas, las cuales se han podido apropiar de manera positiva -en su mayoría-, sin embargo, este año no fue tan favorable, pues el cambio hasta entonces se ha convertido en un gran reto para todos, en una batalla por la salud, por el bienestar y la felicidad desde casa.

El cambio surgió a raíz de un virus, tan letal que ha paralizado a todo el planeta, un virus que ha quitado a muchas personas, la esperanza de crecer, de mejorar y de vivir, una pandemia que ha venido a destruir la «normalidad» del mundo y que hasta el momento ha cobrado la vida de más de 76 mil personas en el país, quienes no pudieron derrotar este mortal virus y que se quedaron en el camino de la batalla.

Una pandemia que afectó de manera muy significativa a varios sectores, uno de ellos, el sector económico, ya que de acuerdo con la Comisión Económica de América Latina y el Caribe, al menos 500 mil empresas formales en México, cerraron a consecuencia de la crisis que se vivió y se sigue viviendo, empresas que albergaban el empleo de más de 12.5 millones de trabajadores. Pero el aspecto económico no es todo.

Las noticias en los medios de comunicación, han hablado de personas vulnerables al virus, de contagios y muertes, de padres y madres de familia que se quedaron sin empleo, de los niños que se perdieron de la escuela presencial y de todas las afectaciones económicas, sociales, políticas y culturales que se han visto por la pandemia.

Pero también hay un sector en la población del que poco se habla, pero no menos importante que los adultos, ancianos y niños, que al igual, han sufrido y padecido en esta pandemia: los jóvenes. En México, representan el 25.7% de la población total, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), del 2019.

Hablar de la juventud es hablar de energía, actitud, creatividad, destreza y de manejo de tecnología, ya que este sector ha crecido con la era de la información y se ha caracterizado por su hábito tan impresionante para la manipulación de diversas herramientas tecnológicas. Pero también, es hablar de las pocas oportunidades laborales que tienen, de la dificultad de seguir superándose y a su vez trabajar para pagar su preparación profesional, ya que hasta 2.3 millones de jóvenes estudian y trabajan en el país, de acuerdo con datos del Observatorio Laboral.

Trabajar y estudiar no es tarea fácil, lleva consigo una gran responsabilidad, valentía y coraje, para tener mayor responsabilidad sobre ellos mismos, para perderse de varias cosas que se viven en esa etapa de la vida, dejar de lado el tiempo de ocio y la diversión en gran parte, todos aquellos jóvenes que estudian y trabajan a su vez, merecen gran reconocimiento.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, de jóvenes cuya edad oscila entre 15 y 29 años, 17.4 millones, son parte de la Población Económicamente Activa (PEA). De ellos 16.7 millones, tenían algún empleo y estudiaban. Un sacrifico que adoptan desde lo personal hasta lo social.

Actualmente, de acuerdo con datos del INEGI, la tasa de desempleo nacional es de 5.6% y la de los jóvenes es de 8.6%, es decir que, en el sector juvenil la tasa de desempleo es 3% mayor a la tasa de desempleo nacional. Además de que tras la pandemia, los jóvenes han perdido más puestos en proporción a los trabajadores no jóvenes (de 30 a 64 años), con una tasa de desempleo de 40.1% contra 28.2%, respectivamente, de acuerdo con Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Con los datos expuestos anteriormente, se deja de manifiesto que los jóvenes se han visto muy golpeados en el aspecto económico, sin embargo, no es el único en el que se han visto afectados, ya que además, durante la pandemia, de acuerdo a la Secretaria de Educación Superior (SEP) 8% de estudiantes en todo el país abandonaron sus estudios, principalmente por la falta de recursos económicos.

Otro de los problemas que se ha agudizado en los jóvenes tras la pandemia, es el tiempo que pierden en redes sociales, ya que tras la contingencia, el tiempo que los usuarios permanecen en ellas, ha incrementado considerablemente, pues se estima que los jóvenes han pasado hasta 9 horas diarias en línea, de las cuales al menos el 30% es destinado para interacciones en redes sociales, en comparación con datos del año pasado que reflejaban un tiempo de 3 horas promedio al día, de acuerdo a datos de GlobalWebIndex.

El problema es que mientras más tiempo se dedica a las redes sociales, menor tiempo se dedica a la interacción real, por eso es que muchas personas que son tan apegadas a la vida virtual, suelen sentirse aisladas y esto ha repercutido en mayor parte a la aceptación social, y es que ahora más que nunca, los jóvenes se han visto muy influenciados por las redes sociales al dejar de verlas como una herramienta y adaptarlas como parte de la vida cotidiana, pero no todo es malo.

Muchos jóvenes perdieron su empleo, otros dejaron de estudiar, pero pocos se quedaron con los brazos cruzados. La juventud es el futuro del país, es el futuro del mundo y es prometedor gracias a la proactividad que representan. Miles de jóvenes en el país al ver el desplome de su economía, se dieron a la tarea de despertar su creatividad e hicieron de las redes sociales y páginas web sus aliados, para emprender pequeños negocios y así poco a poco desafiar a la pandemia y salir de la crisis.

Han sido momentos difíciles, ha sido un año lleno de desafíos, pero también, ha sido la pandemia de la transformación social, una transformación que ha permitido cambiar maneras de vivir, de ver el mundo desde diferente perspectivas y el acercamiento con personas que se habían dejado en la lejanía a pesar del acercamiento personal, como la familia, además del acercamiento consigo mismo, permitiendo analizar de manera más profunda, el estilo de vida que se lleva, las acciones que se realizan y la motivación de seguir aprendiendo, de seguir creciendo y hacer del mundo, un mejor lugar para vivir.

 

Fotografía tomada de https://www.dw.com/es/la-pandemia-del-coronavirus-exhibe-la-desigualdad-social-en-m%C3%A9xico/a-53209721

Deja una respuesta