¿Dónde están las niñas y niños?

En cada niño se debería poner un cartel que dijera:

Tratar con cuidado, contiene sueños

Mirko Badiale

 

Por: Dulce Rocio Reyes Gutiérrez

Hace una semana, tocó a mi puerta un niño pequeño de unos 7 años de edad, me pidió un poco de azúcar para su café. Me sorprendió su petición pero se la di de inmediato. Al siguiente día me devolvió el recipiente en el que le había dado el azúcar y me pidió un poco de papel higiénico porque no tenían en su casa. Me di cuenta que iba acompañado de su hermana, una niña de unos 12 años que lo esperaba en un sitio escondido de la escalera del edificio, para que yo no pudiera verla. Le di el papel y le dije que si necesitaban otra cosa, tocara de nuevo la puerta, que ahí estaría pendiente para lo que necesitaran. Y fue así. Al siguiente día llegó el pequeño con otra petición, y al otro día, también.

Investigué un poco su situación y entendí que la madre se iba a trabajar y dejaba solos al niño de 7 y a las niñas de 12 y 14 años, aproximadamente. Todo el día se la pasan de arriba a abajo del edificio, buscando cosas para hacer. A veces están sentados en la escalera, otras veces jugando en la azotea, y otras más, escuchando música y cantando. Cada vez que paso por los pasillos los saludo y me miran con confianza.

Mi sorpresa fue mayor cuando me di cuenta que en otro departamento del edificio sucedía algo similar. Dos niños solos, encerrados todo el día, mientras sus padres van a trabajar. Encerrados por seguridad, lo entiendo, tal vez no hay nadie de la familia que los pueda cuidar, y menos en tiempos de pandemia. Supongo que es el lugar menos riesgoso para estar. Pero no puedo dejar de pensar en esos espacios de encierro y de peligro, y sobre todo, en las niñas y niños que llevan un año lejos de sus lugares de recreación, de educación e interacción con sus amigos y amigas.

¿Dónde están las niñas y niños en estos tiempos en los que las escuelas están cerradas? ¿Qué están haciendo? ¿Han podido seguir con sus clases, con sus labores, intereses y sueños? ¿Dónde están mientras los padres y madres se encuentran trabajando? ¿Qué pasa por sus cabezas y sus corazones, qué sienten, qué necesitan? Si ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, ¿la pandemia lo incrementó?

¿Dónde están nuestras niñas y niños, en quienes confiamos para seguir construyendo nuestra sociedad, en quienes creemos serán el futuro de la nación? ¿Dónde están? ¿Qué hacen? ¿Cómo han sobrellevado esta crisis que nos ha pegado a todas y todos, no sólo a los adultos, sino también a los más pequeños?

La Unicef ha dicho que es altamente probable que los niños y niñas estén sufriendo estrés por los cambios tan repentinos que han experimentado este año de pandemia. A los menores de 6 años puede afectarles en la rutina del sueño, el apetito, el apego con sus cuidadores, la motivación y entusiasmo, también pueden presentar llanto excesivo e injustificado, regresiones en su desarrollo, intolerancia, miedos, dolores inusuales de estómago o de cabeza, e incluso, cambio en los roles dentro del hogar.

En esta pandemia se ha hablado más sobre las violencias en los hogares, principalmente contra mujeres y niños y niñas. Tan sólo durante 2020, han ingresado a hospitales 15 mil 455 niñas, niños y adolescentes por violencia física, psicológica, sexual, económica, o por violencia, negligencia y abandono, de acuerdo con información de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM).

De acuerdo a datos oficiales proporcionados por REDIM, el 63% ha sufrido castigo corporal o tratos humillantes (ENIM-2015), y el 10% en edades de 14-17 años reporta haber sufrido alguna forma de violencia sexual (INE-MX 2018). De enero a octubre de 2020 han habido 586 mil 834 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia familiar.

Una importante respuesta a esto y a la deuda histórica que México tienen con los niños y niñas, ha sido la prohibición al castigo corporal y los tratos humillantes en contra de 40 millones de menores de edad. Aunque no es una reforma punitiva, es un gran avance para dejar de normalizar las violencias contra los niños y niñas, argumentando que no entienden de otra forma o que sólo así se les puede educar.

Después de reflexionar todo esto, después de revisar la información de REDIM y llevarme tremendos sustos, me siento en la esclarea a esperar que pasen mis vecinos y me sigo preguntando: ¿Dónde están las niñas y niños mexicanos?

 

Fotografía tomada de https://eduso.net/res/revista/30/actualidad/el-confinamiento-de-ninas-y-ninos-en-espana-en-2020-por-la-crisis-del-covid-19-propuestas-desde-la-educacion-social-escolar-para-la-vuelta-al-centro-escolar

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