Discurso de odio disfrazado de chiste

Por Felipe Montaño

Hoy quiero platicar acerca de un video que hallé en YouTube, se trata de un sketch titulado “Si el gobierno fuera persona”, producido por “Que Parió!”, un colectivo de comedia, de acuerdo a la página del mismo nombre alojada en YouTube. Fue publicado en esa red el 18 de octubre de 2019 y cuenta con novecientas treinta y tres mil visitas, también se publicó en Facebook en la misma fecha y ahí contabiliza 4.4 millones de reproducciones. Un verdadero caso de éxito en las redes sociales, como otros tantos donde la prioridad es crear contenidos de entretenimiento humorístico y, resultado del éxito entre el público, el número de clips en el canal es amplio.

Antes de continuar deseo explicar qué es el discurso de odio, según la Recomendación No.15 de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia  (ECRI) del Consejo de Europa (2015).  El discurso de odio, a grandes rasgos, no es otra cosa que el fomento, o promoción, del odio, de la humillación, del menosprecio de una persona en particular, sin contar el acoso, el descrédito, la difusión de estereotipos negativos, la estigmatización  o la amenaza con respecto a una persona o grupo de personas, así como la justificación de tales expresiones por razones de raza, color, ascendencia, origen étnico, edad, discapacidad, lengua, religión, creencias, sexo, género, identidad de género, orientación sexual y otras características o condición personales.

Ahora, la libertad de expresión es un derecho inalienable que toda persona debe gozar para expresar libremente sus opiniones, publicarlas y comunicarlas, al mismo tiempo el resto de las personas deben respetar esas opiniones. La libertad de expresión no es otra cosa que la capacidad de crear y dar a conocer ideas. La libertad de expresión es fundamental para el ser humano porque así podrá desarrollarse plenamente. Aclarados los puntos libertad de expresión/discurso de odio regresemos al canal “Que Parió!” y el sketch en cuestión. El lector, a estas alturas, podrá preguntar “¿cuál es la relación entre el discurso de odio y un inocente clip de comedia?”.  Bueno, los invito a ver todo cuidadosamente porque es muy fácil esconder el discurso de odio bajo una falsa fachada de libertad de expresión.

El video “Si el gobierno fuera una persona” tiene una duración de siete minutos, dividido en nueve clips titulados cada uno: “Impuestos”, “Seguridad”, “Prensa”, “Educación”, “Economía”, “Salud”, “Campañas (políticas)”, “Deporte” y, finalmente, “Compra de votos”. Los clips en cuestión abren con una cortinilla de fondo blanco con el respectivo título y el escudo nacional empleado en el período 1846-1864 (un águila con las alas extendidas, vista de frente).

Tan solo nos ocuparemos del clip “Prensa” (01:25-03:12), que alude, innegablemente, a las conferencias matutinas del presidente de este país, y busca hacer un chiste a partir de ello. El “presidente” en cuestión agradece a los periodistas su presencia en la conferencia, e invita a formular preguntas, es justo cuando llegamos a observar de cerca el discurso de odio instalado en una parodia muy mala.

Uno de los “periodistas” le toma la palabra y pregunta “¿Por qué ha habido escasez de medicinas en varios hospitales del país?”. El presidente responde: “Muy buena pregunta, excelente pregunta. Pues tú sabes que este gobierno no oculta nada, estamos aquí precisamente para dar la información a todos ustedes los medios de comunicación… ¡ah caray! ¿Y el compañero? Pues creo que llevaba un poco de prisa, ¿verdad? Siguiente pregunta por favor…”. Mientras el actor interpreta su papel, un par de hombres corpulentos someten y sacan al periodista de la sala. Se supone que debería dar risa, pero el productor del video se equivoca: la desaparición de periodistas es un crimen atroz que aún no tiene castigo para los responsables; México es el país donde ejercer el periodismo es una profesión de alto riesgo, y donde también los periodistas laboran en condiciones precarias, sin seguro social y sin crédito para vivienda. Es cierto que el crimen organizado silencia a los comunicadores, o que existen políticos corruptos que presionan, mediante estrategias de campañas de desprestigio, a los periodistas para que callen o dejen de investigar temas incómodos.

¿Dónde está el discurso de odio? En los títulos de cada clip aparecen los colores de la administración actual, pero eso apenas es el comienzo, pues al personificar al presidente actual como cualquier otro emanado del Partido Revolucionario Institucional ya implica descrédito (como si el pertenecer a un partido de izquierda significara estar ligado al viejo partido tricolor y su ideología) y difusión de estereotipos negativos (si una persona tiene piel morena, es ladrona, y si además es servidor público, es peor). Los gobiernos del Partido Acción Nacional han demostrado que también saben cómo saquear el erario público (o violentar las leyes), y eso que son de tez morena clara o “güeritos”. El color de la piel, por lo menos en este país, es un absurdo índice para saber si una persona es buena o mala, trabajadora o perezosa, honrada o ladrona, todo lo anterior reflejo de una sociedad clasista y racista.

El clip en cuestión no fomenta la crítica a la actuación de los funcionarios de gobierno, tampoco la discusión de ideas para llegar a la solución de problemas de interés general, intenta hacer un chiste y lo único que logra es crear uno muy malo y pobre en contenido, sin contar que abona a una tormenta de reclamaciones, realizadas por un sector de la población, sin fundamento.  Aunque al echar un vistazo a la página de “Que Parió!” hallamos que su propósito principal es burlarse de todo, como si fueran tan irreverentes como el finado Héctor Suárez, o “Las reinas chulas”.

Que la administración actual, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, llegue a cometer errores en su gestión, eso es harina de otro costal. O que su partido político –Morena (siglas de Movimiento de Regeneración Nacional)- se encuentre envuelto en escándalos eso es un tema distinto. La gestión del administrador político debe ser aprobada y  sancionada por los votantes en su momento. Y los problemas del partido político requieren atención por parte de sus militantes así como las instituciones legales que correspondan, pues, dicho de paso, se acabó ya el tiempo en que el Presidente de la república era algo así como un padre de familia que castiga o premia a los funcionarios políticos.

“Que Parió!” podría elaborar mejores parodias, pero se basa en conceptos pre-digeridos, como si se tratara de los programas de entretenimiento de Televisa. Y veladamente abusa de la libertad de expresión para hacer odiar a personajes públicos por el color de piel –tiene otros clips donde el tema es la política mexicana, sin mucho tino ni humor-. El canal de comedia fue fundado por Ronald Hernández, egresado de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Anáhuac de Oaxaca. Afortunadamente para él su canal ha funcionado y ha ganado reconocimiento, es muy popular en las redes sociales. Pero cabe preguntarse si la Universidad Anáhuac enseña a sus alumnos que el conocimiento debe ser empleado con responsabilidad social.

 

Fotografía: capturas de pantalla del canal «Que Parió!».

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