Rose Dewitt Bukater/Dawson: “De la jaula de oro al vuelo del águila”

Por: Hugo Salvador Marrón Torres

“Veía toda mi vida como si ya la hubiera vivido. Un desfile interminable de fiestas y bailes de gala, yates y partidos de polo. Siempre la misma gente intolerante, las mismas conversaciones triviales. Sentía como si estuviera parada frente a un gran precipicio, sin nadie que me sostuviera, sin nadie a quién le importara…”

Imagen tomada del DVD de la película Titanic de 1997. “Veía toda mi vida como si ya la hubiera vivido. Un desfile interminable de fiestas y bailes de gala, yates y partidos de polo. Siempre la misma gente intolerante, las mismas conversaciones triviales. Sentía como si estuviera parada frente a un gran precipicio, sin nadie que me sostuviera, sin nadie a quién le importara…”

Imagen 2. Rose vislumbrando el vacío de su vida futura. Tomada del DVD de la película.

Estas palabras reflejan el sentir de Rose, una chica de espíritu libre que, nacida en el seno de una familia aristocrática venida a menos tras la muerte de su padre, verá como los egoístas planes de su madre, al arreglar un matrimonio de conveniencia para salvar de la ruina financiera y social a su ilustre apellido, aunado a las estrictas reglas y convenciones sociales que existen dentro del rígido mundo de oropel en el que vive, se imponen sobre sus propios deseos y sueños, lo que causa que en un arranque de desesperación, al visualizar lo miserable que será su vida al lado de un hombre al que no ama y viviendo por siempre bajo las estrictas normas que su posición le impone, intente suicidarse lanzándose del barco en el que viaja –el Titanic- a las heladas aguas del Atlántico.

Afortunadamente, es detenida por Jack Dawson, un joven artista que viaja en tercera clase y que ve la vida de una forma muy similar a ella, aunque Rose al principio no lo sabe. Ella decide buscarlo al día siguiente y le abre su corazón hablándole de sus ilusiones, de sus aspiraciones y de los motivos que la llevaron a considerar el suicidio la noche anterior. Él le habla de su vida de trotamundos y de su trabajo como artista en las calles de Europa. A medida que pasa el tiempo, Rose se da cuenta de todo lo que tiene en común con Jack y lo admira por su forma de percibir la vida. Su amistad con él no es bien vista por su madre y su prometido, los cuales a base de chantajes y amenazas tratan de separarla de él. Ella entra en una disyuntiva y se ve atrapada entre hacer caso a su corazón y a los consejos de Jack o seguir adelante con los planes de boda y vivir atada a un hombre que solo la ve como una posesión más. Por un momento considera la segunda opción, intentando convencerse -de múltiples formas- de que es lo correcto y lo que en verdad desea, aunque después de pensarlo bien, decide dejar todo e ir en busca de su felicidad. Se dirige con Jack para contarle acerca de su decisión y ambos comienzan a planear la vida que tendrán juntos una vez que el Titanic arribe a Nueva York. Lamentablemente, el naufragio del barco -tras chocar con un iceberg- trunca sus planes, ya que Jack fallece en la tragedia, aunque también le da a Rose la oportunidad de liberarse definitivamente del yugo que la oprime, ya que a los ojos de todos –incluida ella-, Rose DeWitt Bukater muere la madrugada en que el Titanic se hunde en las frías aguas del Atlántico, mientras que la nueva Rose, ahora de apellido Dawson en honor a Jack, se dispone a cumplir la promesa que hizo respecto a vivir a plenitud y hacer todo lo que siempre soñó.

Y absolutamente todo lo que quería hacer lo realizó: aprendió a volar un avión, a montar a caballo; se convirtió en bailarina y actriz de cine; subió a la montaña rusa… y mucho, mucho más, siempre teniendo presente el “hacer que cada día cuente” que Jack le enseñó.

Imagen 3. Algunos de los logros de Rose. Tomadas del DVD de la película.

A través de su historia podemos aprender mucho, ya que nos enseña: Primero que nada a darnos nuestro lugar, ya que nadie lo hará por nosotros. A ella todos los miembros de su círculo social la percibían como una chica rara por su forma de ser y de pensar. Su madre la veía como la solución a sus problemas al prácticamente venderla al mejor postor, todo con tal de no dejar la vida de lujos que tanto quería. Su prometido la veía como un objeto más y siempre a su entera disposición. Cuando ella decidió darse el valor que merecía, dejando de ser el objeto que todos intentaban que fuera, impidió que la siguieran controlando y comenzó a tomar sus propias decisiones.

Imagen 4. “Odio que la gente me diga qué sueños debo o no debo tener”. Tomada del DVD de la película.

La importancia de seguir nuestros sueños sin importar el costo que esto represente. Recordemos que ella estuvo dispuesta a renunciar a la cómoda vida dentro de la alta sociedad para aventurarse en el mundo, e incluso, sabiendo que era inútil tratar de convencer a aquellos que la rodeaban para que aceptaran lo que deseaba, fingió su muerte en el naufragio, todo con tal de verse totalmente libre.

Imagen 5. “Mi sueño siempre fue escaparme y convertirme en artista. Vivir en un desván, pobre pero libre”. Tomada del DVD de la película.

También nos muestra la infelicidad que se vive cuando nos encontramos en un lugar en el que no queremos estar y cuando vivimos en función de los demás. Y la plenitud que conseguimos cuando nos movemos hacia el sitio que es nuestro lugar y comenzamos a vivir por y para nosotros, aplicando el egoísmo positivo.

Imagen 6. Rose “Desesperanza y Libertad”. Tomadas del DVD de la película.

Así que ya lo saben, si lo queremos, podemos cambiar lo que no nos gusta de nuestras vidas: El lugar que no nos satisface por el lugar en el que queremos estar, a las personas que no nos aportan nada por gente que nos haga ser mejores día con día y que nos den lo mejor de ellos… Todo radica en, primero quererlo y después en hacer lo que sea necesario para lograrlo. ¿O es acaso qué, el hablar de un cambio e intentarlo es más inimaginable que el hundimiento del Titanic? ¡Para mí no! ¿Y para ti?

Hugo Salvador Marrón Torres
Estudiante universitario – Universidad Univer Milenium

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