Un grillete inmovilizador, la dependencia económica con EU

Por: Ángel Trejo

DIÁLOGO / COLUMNA
En nuestro anterior diálogo decías que México depende mucho de Estados Unidos.

-En efecto, en el ámbito comercial dependemos más del 80 por ciento y a partir de esta dependencia ya puedes imaginarte en cuántas áreas más estamos sujetos a su influencia en ciencia, tecnología, educación, política y corrupción multidisciplinaria, incluida la electoral.

Pero los gringos son más democráticos, no hacen chanchullos electorales.

-¿Cómo pueden ser más democráticos cuando los gobiernan sólo dos partidos que defienden los mismos intereses de la clase empresarial? Allá ni siquiera tienen ningún demagogo que se diga “izquierda” como El Peje. Tanto el Partido Republicano como el Demócrata defienden a las clases pudiente y por contradictorio que parezca el primero, el Republicano que postuló a Trump, está defendiendo los intereses de los empresarios gringos “más pobres o empobrecidos” de EU, en contraste con el Demócrata, que defiende el de las grandes compañías trasnacionales. Pero los dos partidos son imperialistas y son la expresión política de las clases adineradas de EU. Esto viene siendo así desde el siglo XIX, cuando dicho país emergió como nación soberana con apetencias imperiales sobre toda América.

¿De entonces data nuestra dependencia hacia ellos?

-Prácticamente desde que nacimos como país independiente de España, pues nuestro proyecto libertario fui influido por su proceso de independencia de 1775 a 1783. Pronto, muy pronto, y a partir del hecho de que la ex colonia británica sí contó con traslación tecnológica e industrial, a diferencia de México que ni siquiera vino tinto nos dejaron producir los españoles –salvo plata, pólvora, chínguere y naipes- los EU se convirtieron en una potencia y a partir de 1820 empezaron a comerciar con todo el mundo. En 1823 proclamaron la Doctrina Monroe para anticipar su dominio sobre el resto de América Latina y en cada país de esta contaron con sátrapas de la calaña de Antonio López de Santa Anna. De entonces viene nuestra dependencia hacia ellos, la cual se practica por vía del dominio económico, financiero, tecnológico, científico y político, el cual disfraza u oculta el dominio territorial. Sólo cuando han querido más tierras, han apelado al despojo territorial y a la invasión militar, como ocurrió en 1836 cuando promovieron la independencia de Texas; en 1846-1848 cuando nos quitaron Nuevo México, Arizona y California y en 1853 cuando rebanaron de Sonora La Mesilla. Las más recientes invasiones gringas contra México se realizaron en 1913 y 1916 para presionar a nuestros gobiernos a fin de que no promovieran reformas sociales y políticas, pues siempre les han preocupado mucho que nuestro país se desarrolle económica, política y tecnológicamente. Sus estrategias de presión contra gobiernos mexicanos han ido desde la promoción de candidaturas de oposición (1940, 1952), guerrillas de “izquierda”, movimientos laborales y estudiantiles. Todos los movimientos estudiantiles de 1968, incluido el de México, fueron promovidos por los gringos. Es así como los gringos se hacen “entender” por gobiernos que quieren liberarse de su tutela. A los gobiernos de los Kirchtner en Argentina, a Lula y Dilma Rousseff en Brasil y a Maduro, el hijo de Hugo Chávez en Venezuela, los han derrotado con movilizaciones callejeras que han tenido como banderas acusaciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos y políticos. Las coerciones financiera, comercial (económica) y política configuran la principal fórmula de dominio imperial de EU sobre México y otros países de América Latina. Sólo cuando alguno de los gobiernos de estas naciones ha logrado superar estos grilletes, recurre a la guerra directa, como recientemente lo hicieron en Afganistán, Irak, Egipto y Libia. Actualmente los únicos países donde los gringos no han logrado acabalar sus intenciones impositivas son Irán, Siria y parcialmente Ucrania, donde los rusos se le han puesto al brinco.

¿Qué tenemos que hacer para independizarnos?

-Lo primero que tenemos que hacer es hacernos conscientes de esta dependencia; luego participar más en política, organizarnos y afiliarnos a partidos que realmente defiendan los intereses de la mayoría de los mexicanos; luchar por mejores salarios, recuperar nuestro mercado interno y si Donald Trump intenta realizar siquiera el 50 por ciento de sus acciones temerarias –correr de EU a dos o tres millones de mexicanos; levantar una barda más larga; renegociar el TLCAN a favor de EU e imponer el 35 por ciento de aranceles a productos gringos hechos en México- debemos movilizar a todos los mexicanos, incluidos los empresarios, para que creen empleos y busquen nuevos socios comerciales en Europa, Asia, África y Oceanía a fin de diversificar nuestras relaciones económicas. La dependencia comercial del 80 por ciento con EU opera como un grillete inmovilizador contra el desarrollo económico, social, político y cultural del pueblo de México.

Fotografía tomada de www.mexicanbusinessweb.mx