Trump, síntoma de la decadencia del Imperio

Por: Ángel Trejo

DIÁLOGO / COLUMNA

Hay quienes dicen que Donald Trump es un síntoma de la decadencia de Estados Unidos como imperio.

-Quizás no estén errados, porque el güero loco se parece mucho a don Adolfo en sus enfoques políticos y propuestas de solución. En la mente de Trump el mundo actual es un dislate económico, político, histórico y geográfico en el que el capitalismo global debe volver a ser local como en la época de los Padres Fundadores, el último tercio del siglo XIX y la segunda posguerra mundial; Estados Unidos es la “tierra prometida” a los gringos wasp (“blancos anglosajones y protestantes”) y los mexicanos los judíos que le quitan trabajo y dinero a aquéllos. Todo esto lo visualiza, en efecto, como un síntoma de esquizofrenia, de demencia senil o de un equívoco deliberado para no asumir la realidad y buscar cabezas de turco en el patio de al lado. Pero en su desacierto de loco o tonto pasado de listo Trump puede llevarse un chasco con México, porque sus asesores o loqueros han perdido de vista que con sus travesuras los mexicanos podemos hallar la oportunidad de empezar a liberarnos del imperio.

¿Insistes en que Trump puede abrirnos la puerta a una nueva realidad externa?

-Sí, aunque a costa de muchos problemas y sacrificios, los que sin embargo pueden obligarnos a reaccionar y a sacudirnos del “sueño americano”, el cual no sido otra cosa que acomodarnos a lo más inmediato o fácil y a aceptar con los brazos cruzados todas las cosas que vienen de EU, sean imposiciones alimentarias (perros calientes, hamburguesas, refrescos de cola, etc), baratijas culturales (películas, televisión chatarra), modas de todo tipo (desde cortes de pelo, vestidos rabones o parchados, consumos de droga, bailecitos bobos y hasta marcas de automóviles de lujo, según las condiciones sociales), boicots comerciales y aun presidentes de la República, como fue el caso de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón, en cuyos sexenios se terminó de entregar la economía mexicana a los consorcios gringos. La concreción aun parcial de los proyectos antimexicanos de Trump nos obligaría a buscar otras soluciones en el interior mismo de nuestra cultura, nuestra política y nuestra economía (la interna, entre otras) y a realizar alianzas comerciales con nuestros hermanos de América Latina, El Caribe, Europa, China, Rusia, África y Oceanía. El mundo no se extiende únicamente hacia el norte, sino hacia todos los rumbos de la Rosa de los Vientos, además de que los gringos ya dieron de sí como cultura novedosa y hoy acaban de elegir a un profeta loco e ignorante que se la pasa escribiendo pendejadas en su maquinita de internet como todos los chavos ociosos.

Además de Trump, ¿cuáles otros síntomas habría de la decadencia del imperio?

-Los síntomas del envejecimiento de Washington se exhibió en noviembre pasado en su sistema electoral aldeano y mañoso, que pese a los casi tres millones de votos individuales más que obtuvo la señora Clinton, ganó el güero loco; en el agotamiento del modelo económico neoliberal que ellos y los ingleses impusieron al mundo a partir de los años 80 del siglo pasado, el cual ahora les está cobrando la factura; en su deuda externa, la más grande del mundo; en su pérdida de mercados en el exterior; en los 63 millones de votos republicanos que favorecieron a Trump (contra 65.7 de la güera guerrera); en las tacañerías financieras que evidencia éste todos los días (¿cuándo habías visto a los gringos reparar en gastos para guerras, borracheras y ayudas a naciones amigas?) y hasta en el traslape de tarjetas que se dio el domingo durante la premiación de la mejor película en la entrega de los óscares de Hollywood? La pérdida de brújula en los gringos es cada vez más notoria, lo cual debemos celebrar como un acierto más de la historia universal, aunque también tendremos que atentos a que este pinche loco no vaya a iniciar alguna guerra mundial para enmendar la economía de su país.

Fotografía tomada de https://www.idealista.com