Trump: ¿futuro liberador de México?

Por: Ángel Trejo

DIÁLOGO / COLUMNA
Todo parece indicar que el gringo loco intentará hacer varias de las cosas que prometió en su campaña electoral.

-¿Cómo cuáles?

Imponer un arancel adicional del 35 por ciento a las mercancías hechas en México por empresas gringas; extender el muro fronterizo a todo lo largo de la frontera norte; exigir a México el pago de esta estructura a cambio de no echar abajo integralmente el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCN) y perseguir a los mexicanos indocumentados que hay en Estados Unidos (EU).

-¡Ojalá lo hiciera! ¡Sería la mejor oportunidad que México podría hallar para alejarse providencialmente de dos de sus peores lastres ontológicos como Estado y nación, según el dicho atribuido a don Porfirio Díaz: “estar lejos de Dios y vivir cerca de Estados Unidos”! O sea que por obra de un loco racista e imperialista aldeano como Donald Trump, que sólo está pensando en la población blanca de EU, podríamos empezar a superar el fatalismo geográfico a que nos condenó hace dos siglos el colonialismo europeo y a liberarnos del milenarismo imperial que la oligarquía gringa proclamó desde 1824 a través de su doctrina del Destino Manifiesto. Además, una eventual introversión económica de EU, tendría repercusiones muy grandes tanto en el interior de esta nación, como en el ámbito externo, lo cual aceleraría el proceso de desimperialización estadunidense en gran parte del mundo. ¿Te acuerdas que hace varias semanas te dije que Trump podría generar una revolución mundial con buena parte de sus tonterías? Esperemos que lo intente hacer y que los otros oligarcas de su país lo dejen hacer. Por vía de mientras México debe prepararse a sufrir las consecuencias inmediatas de esas medidas y ponerse las pilas para actuar en función de un posible futuro sin tanta dependencia hacia los gringos, la cual nos ha impedido crecer como economía, como sistema político autónomo y aun como cultura nacional.

Pintas a Trump casi como un liberador de México y no piensas en los efectos que sus aplicaciones tendrían para muchos mexicanos.

-Si, es cierto. Las deportaciones de Trump nos traerían de golpe a miles de mexicanos que viven en EU, quienes sin embargo vendrían mejor capacitados lo mismo para trabajar y crear empresas, que para organizarse políticamente y exigir un mejor funcionamiento democrático en México; sin el TLCN y sin muchas empresas gringas en el país se perderían empleos, pero no tantos como todo suponer, pero a cambio lograríamos diversificar la inversión extranjera con empresas de Europa, China, Rusia y Sudamérica; y con el muro completo en la frontera norte podríamos alejarnos al fin de un vecino truculento, abusivo, mañoso y perverso que no nos ha dejado crecer en los últimos dos siglos.

¿Y las consecuencias negativas inmediatas?

– No hay mal que por bien no venga, dice otro dicho popular. Además del fatalismo geográfico que muchos políticos mexicanos siempre han padecido –entre ellos don Porfirio, quien llegó al poder en México precisamente inducido por los gringos, quienes posteriormente lo corrieron del Palacio Nacional cuando se propuso a diversificar las inversiones externas- debemos superar también el fatalismo político que suele afectar a los tontos y los demasiado dependientes de decisiones ajenas. Por ello hay que agarrar de los cuernos a Trump y aprovechar el alto grado de incertidumbre que está generando en su propio país, el cual se advierte hoy sumamente dividido entre sus clases sociales, sus razas, sus partidos y sus concepciones políticas y económicas.

Fotografía tomada de http://www.jornada.unam.mx/

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