No hay mal que por bien no venga

Por: Ángel Trejo

DIÁLOGO / COLUMNA
En ocasión reciente decías que Donald Trump, el futuro presidente de Estados Unidos (EU), difícilmente podrá correr a todos los mexicanos que están en su país de manera ilegal ¿En qué te basas para suponer eso?

-En varias cosas. La primera y más importante, es que están allá porque son importantes para la economía de EU; es decir, son necesarios para trabajos que en esa nación no quieren hacer los gringos blancos y negros y, en segundo lugar, porque la mano de obra ilegal se paga allá mucho más barata que la legal.

¿Podrías ser más explícito?

-Por supuesto: mientras que en gran parte del territorio de EU el salario mínimo promedio es de 8.50 dólares la hora –620 pesos- los salarios que les pagan a nuestros paisanos indocumentados oscilan los seis y siete dólares, o sea 444 y 538 pesos. ¡Imagínate lo que deben estar pensando de Trump los empresarios y los ciudadanos gringos que ahora se benefician del trabajo barato de los mexicanos que trabajan a escondidas de la migra! ¡Deben estar echando madres en su contra, toda vez que les va a salir más caro contratar legalmente a otras personas! La presencia de los mexicanos ilegales en EU contribuye a abaratar la mano de obra y una expulsión masiva trastornaría el desarrollo habitual de ciertos sectores productivos de la economía gringa en algunas entidades de la Unión Americana. Por ello ahora el gringo loco está bajándole a todas sus amenazas. En realidad, debe estarse dando cuenta se fue de la boca con muchas de sus promesas de campaña electoral. El mismo, como empresario inmobiliario y de la construcción, debe estar reparando en sus excesos demagógicos.

-Por lo que dices, el salario mínimo de EU es nueve más alto que el de México.

-Esa es precisamente la “ventaja competitiva” de los grandes empresarios nacionales y extranjeros que producen en México. Por ello muchas compañías gringas están aquí, aprovechándose de los bajos salarios que existen en el país. A esa misma razón se debe que nuestro mercado interno –o sea, lo que se produce y vende en el país- esté deprimido, sea mediano, pequeño o microscópico. La falta de buenos salarios obliga a nuestra economía a producir poco, caro y hasta malo; a no tener suficientes empleos, a vivir de prestado, con deudas y hasta trabajar de más que en otros países. Por eso si el gringo loco intenta hacer algunas de las cosas que dijo, va a provocar trastornos allá, acá y en todos lados, lo cual provocar también oportunidades inmejorables de empezar a cambiar las cosas… No hay mal que por bien no venga, como dice el dicho.

Y ¿qué pasará si también hace el muro?

-¡Ojalá se atreviera a hacerlo, como ya te dije en otra ocasión! …Pero ese será tema de otra plática, ya que acabo de enterarme de los detalles de su verdadero plan de construcción, el cual dista de ser una muralla como la de China o aun de la Berlín, Alemania, construida después de la II Guerra Mundial.

Fotografía tomada de http://old.nvinoticias.com/

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