Assange o el Superman australiano

Por: Ángel Trejo

DIÁLOGO / COLUMNA

¿Te enteraste que recientemente WikiLeakes, de Julian Assange, informó que birló información confidencial a la famosa Agencia Central de Inteligencia (CIA) del gobierno de Estados Unidos (EU), la cual jaquea de teléfonos celulares, computadoras y televisores de personas privadas?

-Sí, me enteré y dicha denuncia me confirmó la sospecha de que WikiLeakes le hace el juego a la CIA y a Washington en el objetivo de ofrecer a EU como una cultura política, un Estado nacional y una entidad social capitalista capaz de producir un personaje heroico como Assange que desafía al gobierno de la nación más poderosa del mundo a fin de decir la “verdad” sobre las actividades secretas de una oficina de Estado que actúa como un “espía global” u el “ojo de Dios” de la Tierra. El cuento de los agentes que denuncian a la sariguaya gringa es tan viejo como la propia CIA y ninguna de sus supuestas grandes revelaciones ha contenido información que haya valido la pena para los sistemas de seguridad política y militar del propio EU y los demás países del orbe. No es difícil que Assange sea agente australiano de la CIA. La mayoría de las informaciones “reveladas” del gobierno de EU y el Pentágono el han sido chismes y notas informativas menores irrelevantes que sólo han puesto en evidencia a jefes de Estado de otros países, no a los de la Unión Americana. El espionaje a civiles anónimos por vía de distintos programas de espionaje en telefonía móvil, computación y televisión no es cosa para alertar a nadie más que a empresarios y a los narcos, y en el supuesto de que la CIA esté ejecutando ese tipo de acciones ello constataría que los gringos cada vez están más enfermos de su propia decadencia imperial, la cual se expresa en paranoia y demencia senil. Este mismo delirio de persecución estaría evidenciándose en Assange, cuya gestión “externa” al servicio de su presunta agencia, parecería estar agotándose mediante esa nueva “gran revelación”, la cual no es más que una verdadera mamarrachada.

¿Entonces no crees que WikiLeakes sea una institución independiente y que Assange actúe a título personal?

-Por supuesto que no porque, insisto, ese tipo de mamarrachadas son viejas y tienen como objetivo ofrecer como “supermanes” a cualquier supuesto tránsfuga de instituciones como la CIA. Es el mismo esquema sicológico con que se elabora la mayoría de las películas baratas de Hollywood. Creeré en WikiLeakes cuando dé a conocer al mundo cómo le hizo la CIA para organizar las recientes manifestaciones callejeras contra los ex presidentes de Brasil Lula y Dilma Roussef; contra la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández; cómo ha inventado y financiado a los opositores de Nicolás Maduro en Venezuela; como le ha hecho para inventar opositores incluso indígenas al presidente Evo Morales de Bolivia. Yo creería en esa empresa si un día de estos informa que la CIA estuvo detrás del rarísimo manejo político que algunos medios de prensa mexicanos le dieron a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y a las masacres de Tlatlaya, Tanhuato y Nochistlán hasta hacerlos aparecer como “crímenes de Estado”, a fin de beneficiar a los partidos de oposición de derecha e izquierda junto sus tempraneros candidatos presidenciales de 2018. También me gustaría que Assange y su empresa revelaran cómo la CIA, junto con la Agencia Antinarcóticos de EU (DEA), crea, maneja y utiliza a los cárteles y capos de la droga en México, Colombia y Centroamérica para desestabilizar a sus gobiernos y mantener en permanente tensión social a sus sociedades. El día que haga este tipo de revelaciones, daré como cierto o aproximado que WikiLeakes quiere realmente exhibir al sistema político imperial de Washington. De no ser así, siempre veré como una broma o un juego para engañar bobos las revelaciones de los excesos militares del Pentágono y de los ex agentes de la CIA.

Pero debe haber habido algunos ex agentes que realmente denuncien a su compañía.

-Sí, en el último tercio del siglo pasado hubo varios ex agentes de la CIA que denunciaron a esta, pero todos callaron y se llevaron a la tumba los secretos de cómo esta perversa institución gringa, que supera con mucho los crímenes del Santo Oficio de la Iglesia Católica Romana en los siglos XV y al XVIII, intervino en el magnicidio de John F. Kennedy, en la organización multinacional de los movimientos estudiantiles de 1968 en 20 naciones del orbe; probablemente participó también en el derribo de las Torres Gemelas de Nueva York y en la simulación de la captura y muerte de su ex agente Osama bin Laden. Cuando se hagan públicas las diversas estrategias que la CIA usa para desestabilizar gobiernos de otras naciones podré creer que los nuevos “supermanes” gringos o australianos realmente quieren contribuir a la creación de un nuevo orden internacional más justo y más parejo.

Fotografía tomada de http://www.univision.com