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¡Urge reconciliarnos con la naturaleza!

Por: Dulce Rocio Reyes Gutiérrez

La creciente industrialización en el Valle de Toluca es una de las principales causas de la contaminación del aire en la zona. Es claro que los principales responsables son las industrias y los gobiernos que no regulan esas prácticas destructoras, pero también la falta de interés y colaboración de la sociedad en general, que abona a la destrucción ambiental, por lo cual, se antoja urgente trabajar colaborativamente en estrategias de paz que busquen mejorar los entornos naturales en los que vivimos. La construcción de una cultura de paz, tendiente a mejorar nuestra relación dialéctica entre la humanidad y la naturaleza, es un trabajo que corresponde a diversos sectores de nuestra sociedad. El Valle de Toluca necesita ser recuperado con urgencia. La Ecología de Paz es una excelente propuesta para superar esa crisis ecológica, que tiene claras consecuencias a la salud y a la calidad de vida de la población.

La ambientóloga mexiquense Aracely Rojas, nos permite ver la necesidad de pensar la paz en estricta relación con nuestro entorno natural y social. A continuación comparto una entrevista con ella, que nos permite profundizar en la comprensión del fenómeno de contaminación actual, pero sobre todo, nos muestra la necesidad de una visión social para superar la crisis.

¿Por qué debe preocuparnos vivir en ciudades contaminadas?

Las ciudades son el ecosistema que hemos construido para habitar. Sin embargo, es vital reconocer que la ciudad no es un sistema aislado a la naturaleza, por ende, dependemos de los ciclos naturales para vivir. El caso más claro, es el ciclo del agua. Sin suficiente agua en las ciudades, no podríamos vivir. Requerimos agua para llevar a cabo cada una de nuestras actividades diarias, y para nuestras funciones orgánicas vitales (como respirar, hidratarnos y la reproducción de nuestras células). Sin embargo, hemos olvidado esa relación que tenemos con el agua y con la naturaleza en general. Ya no reconocemos la sombra de un árbol, ni los frutos que da. Tampoco que la tierra produce nuestros alimentos. Hemos olvidado que en nuestra ciudad existían ríos limpios y manantiales, los cuales hemos entubado y convertido en drenajes.

En la anterior contingencia ambiental por la contaminación del aire, quedan las evidencias de que no podemos ocultar más el asunto de la contaminación en las ciudades. Prácticamente el Valle de Toluca, tuvo poca visibilidad y nula dispersión de los contaminantes. Esto no es sólo un fenómeno local, pues se presentó en toda la zona central de México. Alcanzar estos índices de contaminación, implica que hemos rebasado la capacidad de las ciudades. Es decir, hemos rebasado un límite. La intervención humana a los ecosistemas que sostienen la vida en la ciudad es evidente, y por ello, la naturaleza ha perdido la capacidad de regenerarse en sus plazos establecidos. Ahora requiere de más tiempo para regenerar aguas contaminadas o limpiar el aire, y de mayor cantidad de fertilizantes para producir alimentos.

¿Qué se podría hacer para mejorar las condiciones del entorno natural del Valle y de nuestra relación con él?

Organizarnos. Tenemos que comenzar a dialogar sobre la profunda crisis ambiental que estamos viviendo en el Valle de Toluca, es importante tomar conciencia de que cualquier impacto local es regional y que el aire y agua que necesitamos viene de otros territorios. Es necesario recuperar los ríos, compartir el auto, optar por el uso de la bicicleta, sembrar árboles, reducir nuestro consumo de agua embotellada, recuperar jardines y parques, tratar el agua en nuestras casas y colonias.

¿Cuál es la aportación de la Ecología de paz en la construcción de entornos de vida más dignos?

La ecología de paz plantea el reconocimiento y reconciliación humana con la naturaleza. Esto implica aceptar que cada vez estamos más separados de la naturaleza y de las formas de vida no humana. También requiere repensar que al cubrir nuestras necesidades de manera individual, hemos olvidado encontrarnos como especie para dialogar y trabajar a favor del cuidado de la naturaleza. Hemos entendido la ciudad como un sistema aislado de los otros sistemas, y la ecología plantea la interconexión de todos los componentes del ecosistema. Uno no puede existir sin el otro. La ecología de la paz plantea de manera colectiva reconocer nuestro vínculo con la tierra y los ritmos y ciclos de la naturaleza. También nos convoca a impulsar nuevas formas de vida que observen a la naturaleza como un bien común, más allá de su premisa de recursos económicos. Construir la paz, a partir de la naturaleza, es posible. Necesitamos más que nunca, sembrar juntos la tierra, cuidar de los árboles y sembrar otros, caminar por nuestras montañas y rescatar nuestros ríos. La vida no será posible desde nuestra esfera individual, sin reconocernos unos a los otros y sin reconocer a la naturaleza. Una vida digna requiere de un medio ambiente sano, de una nueva relación sociedad-naturaleza que respete todos los ecosistemas y a quienes en ellos habitan.

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Con el objetivo de dialogar sobre estas y otras problemáticas ambientales y sociales que afectan al Valle de Toluca y construir espacios de paz que apoyen a la mejora de los entornos de convivencia y respeto, se está configurando Toluca, encuentro de paz, un esfuerzo común de varias organizaciones civiles y personas voluntarias, interesadas en construir espacios más vivibles en el Valle de Toluca, que se realizará el 21 y 22 de septiembre en la capital del Estado de México. Está dirigido a un público amplio, interesado en conocer más sobre las problemáticas de la zona, pero sobre todo, en poner su granito de arena para construir entornos más pacíficos. Para saber más y participar #TolucaEncuentrodePaz

Fotografía tomada de https://img-cdn.hipertextual.com/files/2015/01/contaminaci%C3%B3n.jpeg?strip=all&lossy=1&quality=70


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