parallax background

La eternidad de Nicolás Maduro

Criminales ambulantes.
marzo 20, 2019
Privatización del ferrocarril, la infamia de Zedillo
abril 1, 2019

La eternidad de Nicolás Maduro

Por: Carolina Alonso Romei

Como sabemos el 10 de enero del año presente, Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela por segunda ocasión para el período 2019-2025. Este hecho ha ocasionado una gran indignación a nivel internacional, puesto que varios países coinciden en que las elecciones celebradas en mayo de 2018, no se llevaron a cabo de una manera democrática, por lo que han desconocido el nuevo gobierno de Maduro.

Son un gran número de naciones las que no han aceptado el nuevo mandato de Nicolás Maduro, entre los cuales se encuentran los miembros de la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo Lima (excepto México), el Grupo de los 7 (G7) , entre otros. Incluso, en Venezuela, el Parlamento, liderado por la oposición, ha declarado al mandatario como un “usurpador” y consideran a partir de este momento como “nulos todos los supuestos actos emanados del poder ejecutivo”.

Venezuela atraviesa por una grave crisis política, económica y social desde hace algunos años, y es por esta razón que se ha desencadenado una fuerte presión por parte de la comunidad internacional. Los representantes de las diferentes naciones han hecho hincapié en que el país venezolano debe tener una transición pacífica, celebrar elecciones libres y justas para poder terminar con el periodo de miedo e incertidumbre que están viviendo.

La realidad dista mucho de lo que para la mayoría debería ser lo políticamente correcto en Venezuela, puesto que el presidente Nicolás Maduro asegura que, su gobierno es legítimo y que son los propios nacionales venezolanos quienes han votado para que él continúe con el legado de Hugo Chávez. Asimismo, ha criticado a las naciones que no han respetado el principio de no injerencia e intervención en asuntos extranjeros, asegurando que han sido manipulados por los “dictados imperialistas” impuestas por Estados Unidos.

De esta manera fue que, por segunda vez, en menos de seis años, Nicolás Maduro se proclamó el 10 enero, como presidente de Venezuela hasta 2025. El hecho que su periodo comience en esta fecha, se encuentra estipulado en el artículo 231 de la Constitución venezolana. Pese a que las elecciones fueron celebradas en mayo del año pasado, lo que expiró a principios de 2019 fue el mandato inaugurado por Hugo Chávez con su victoria electoral en 2013.

Como vicepresidente en el 2012, Nicolás Maduro, asumió las funciones administrativas y económicas de Venezuela durante la enfermedad del presidente Hugo Chávez, y después de su muerte en marzo de 2013, Maduro asumió de manera interina la Jefatura de Estado y de Gobierno de Venezuela hasta que se llevaron a cabo nuevas elecciones presidenciales. Esto sucedió el 14 de abril de 2013, cuando Nicolás Maduro fue proclamado como el nuevo presidente de Venezuela.

Desde su elección como presidente, Nicolás Maduro, ha gobernado Venezuela por decreto durante la mayor parte del tiempo. Desde el momento que Maduro asumió el mandato, el país ha enfrentado una grave crisis, que comenzó durante el último período de Chávez, en donde se dio un aumento en los índices de violencia, inflación, pobreza y hambre. La escasez de productos básicos y la disminución de los estándares de vida (como la “desaparición” de la clase media), tuvieron como consecuencia una oleada de protestas a lo largo de todo el país a partir de abril de 2014, lo cual derivó en un drástico descenso de la popularidad de Maduro.

Este declive en la reputación de Maduro se vio reflejado con la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015, y con el inicio de un proceso para revocar su mandato a través de un referéndum. Pero a la fecha, esto no ha sido suficiente, ya que el presidente aún tiene concentrado el poder político a través de otros órganos en manos del oficialismo, como el Tribunal Supremo de Justicia y el Poder Electoral, así como las Fuerzas Armadas.

Nicolás Maduro ha sido señalado, tanto por líderes de la oposición como por miembros de la comunidad internacional, en innumerables ocasiones como un dictador, sobre todo después de la suspensión del movimiento para revocar su mandato a finales de 2016, y una posterior crisis institucional en marzo de 2017, en la que el Tribunal Supremo de Justicia se atribuyó a sí mismo las funciones de la Asamblea Nacional, siendo esta medida considerada por la propia Asamblea y la Fiscalía General como una "ruptura del hilo constitucional”.

Nicolás Maduro resultó reelecto por un periodo adicional de seis años en las elecciones presidenciales de 2018. No obstante, la oposición venezolana y aproximadamente 51 países desconocieron su triunfo, afirmando que dichos comicios fueron ilegales, ya que carecían de garantías mínimas de seguridad y no cumplían con los estándares internacionales de procesos electorales. Ante estas declaraciones Nicolás Maduro afirmó que es responsabilidad interna únicamente, decidir de qué manera se manejan las decisiones y rumbo del país, y que él, como máximo representante de Venezuela, está comprometido en velar por el bien de sus ciudadanos.

La realidad es que la solución para la crisis que está atravesando Venezuela tiene varios aspectos que vale la pena analizar, el primero es que, aunque existan diferencias e indignación por parte de la comunidad internacional, no pueden hacer más que emitir su expresión en desacuerdo al gobierno de Nicolás Maduro, pero no puede tomar decisiones que afecten el funcionamiento ni el rumbo político del país venezolano.

Por otro lado, es complicado que la transición que Venezuela necesita, se lleve a cabo de una forma 100% pacífica, debido a que los ciudadanos se encuentran cansados por no obtener respuestas y por no notar un cambio verdadero. La única posibilidad para encontrar una salida a esta situación es que, de manera interna se logré un acuerdo para hacer entrega del poder, y llevar a cabo elecciones en donde cualquier persona de la oposición se pueda postular, y se pueda garantizar de esta manera, que los resultados sean plenamente democráticos.

Si esto no sucede en un corto o mediano plazo, además que los ciudadanos venezolanos seguirán enfrentando una situación de crisis, miedo e incertidumbre, se estaría repitiendo la historia del ex presidente Hugo Chávez, y se convertiría la “era Maduro”, en la eternidad que nadie podrá detener.


Colaboración de la Revista Quehacer Político

Por: Carolina Alonso Romei


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *