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Tira No Cómica No. 1 / Acoso en medios de comunicación

2más2igual7 Revista

Tira No Cómica
Cuenta sobre la violencia contra las mujeres
Basada en historias reales






¿Cómo sucedió?
Una vez un maestro nos llevó a la radio, su productor nos hizo una prueba de voz. Fueron varios compañeros. Al otro día me habló, me dijo que le interesaba mi voz. En el salón me felicitaron. Yo hacía promos de deportes. Entonces sentía la presión social de mi familia, porque hacía algunas cápsulas para las noticias y decían “es que sale en la radio”. En la escuela me felicitaban, también mi maestro, porque ya estaba en el medio. Nunca tuve el valor para decirlo. Una compañera me sugirió que lo comentara con el profesor, pero yo me sentía culpable de eso. Sabía que no era mi culpa, o sea, en ningún momento me quiso tocar o faltar al respeto, pero eran comentarios fuera de lugar.

¿Qué te decía?
Eran comentarios. Por ejemplo, cuando grababa, me decía: “Te falta abrir la boca, imagina que estás haciendo sexo oral”. Luego me decía: “Tranquila, veme como un amigo, vamos a salir, se ve que a ti te gusta el relajo”. Independientemente si me gusta o no, yo lo veo a usted de diferente manera, le dije. Además era más grande y yo me sentía vulnerable ante él. Nunca pude faltarle al respeto ni le dije que no me hablara así. Nunca le dije nada. Cuando iba a los partidos, mi hermano iba conmigo y me decía que él era su cuñado. Yo decía ¿por qué el cuñado? Era muy incómodo.

A veces me preguntaba si yo ya había tenido sexo, que si tenía novio. Siempre me decía: “No lo tomes a mal, te lo digo porque quiero que me veas como un amigo”. También me decía que fuéramos a tomar y que a mí me había elegido porque me gustaba el relajo. Y pues me gusta, pero no por eso estoy con cualquiera. Realmente me ofendía y lastimó mi autoestima. Yo me sentía mal y sentía la presión social de los compañeros. La verdad es que sí fue una experiencia padre porque iba a las conferencias de prensa, pero después me quedaba pensando a qué precio estaba haciendo eso. Siento que no lo valía. Y dejé de ir de repente. Me manipulaba porque me decía que él era muy buen productor en radio y que a cualquier persona que le preguntara me iba a decir que lo conocía, que yo tenía que aprovecharlo porque me estaba dando las clases gratis, no me estaba cobrando. Yo decía sí, estoy recibiendo las clases gratis y tengo que ser parte de esto, pero dije “no”. Nunca se sobrepasó en acciones, pero sus comentarios me incomodaban, me intimidaban.

¿Cuánto tiempo estuviste ahí?
Estuve como un mes o mes y medio.

¿Desde qué momento sentiste la incomodidad?
Desde la segunda vez que fui. Ese día él llegó tarde a grabar y me dijo que había tomado unas cervezas. Ocho días después me pidió una disculpa porque iba un poco tomado, que había hecho comentarios fuera de lugar y dije que no había problema. Pero seguía haciendo lo mismo. Un día (yo creo que no fue mi error) fui a grabar y llevaba un vestido. Me dijo que por qué me vestía de esa manera y le dije que porque me gusta, además tenía una fiesta. Me dijo que yo lo estaba haciendo con otra intención. Y le dije que claro que no, que en ningún momento lo pensé. Me decía que yo lo ponía muy nervioso.

Entonces me insistía en que yo tenía que aprovechar esa oportunidad, porque algunas chicas llegaban con el súper escote y el vestidito para que él las aceptara. Y me dijo “Tú no tuviste que hacer nada, sólo con tu voz”. Realmente me afectó mucho porque me sentía incompetente, yo sé que otras compañeras tienen una mejor voz que la mía y se me hizo extraño que a ellas no las eligiera. ¿Por qué me había elegido a mí? Al final dudé de mi capacidad y dije “tal vez no soy buena para esto, tal vez sólo me utilizó, quería algo más y yo ilusa, creí que era muy buena para la radio”.

Entonces me sentí mal, después ya no regresé y nunca le comenté al profesor ni a nadie. A la única que le conté fue a mi amiga, porque yo cargaba con eso. No podía contarle ni a mi papá ni a mi hermano. No sabía cómo reaccionarían, además ellos se sentían orgullosos. Era un medio de comunicación chico pero yo ya había entrado ahí, se sentían orgullosos, y yo no quería romper con esa ilusión. De hecho el último día que fui, grabé unos promos y la verdad lo hice mal, porque yo no tenía el valor para decirle a él ni a mi familia que ya no iba a ir. Tuve que hacer las cosas mal para que él ya no me hablara. Incluso me mandó mensaje pero ya no le contesté. Y me preguntó qué me había pasado, por qué lo había hecho mal y yo le dije que no sabía. Entonces a mi familia le comenté que él ya no me había hablado.

Ya no quería seguir en esa situación, porque al final era acoso, me lastimaba en mi autoestima y fue muy difícil para mí.


Si quieres contar tu historia de violencia para la Tira No Cómica, escríbenos 2mas2igual7revista@gmail.com

Basada en historias reales / Ilustración por Blanca Reyes


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