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Enfermería, una profesión histórica al cuidado de la persona

Por: Karla Mijangos Fuentes

“Es el deseo de muchas enfermeras que la Enfermería como disciplina
goce del reconocimiento de tener una base de conocimientos exclusiva,
y la profesión será lo suficientemente distinta de la medicina
para que la gente busque a las enfermeras para recibir cuidados enfermeros
no para diagnósticos médicos”
(Parse, 1993, p.3).
Es poco sabido por muchas personas que Enfermería es clasificada como una Profesión, la cual se dedica al cuidado de la salud, siendo este último elemento la razón y ser de esa Ciencia. Por tanto, todas las actividades asistenciales, de gestión, docencia e investigación de estos profesionales estarán dirigidas a desarrollar e innovar intervenciones y/o procedimientos que prevengan enfermedades, restablezcan la salud, o en su defecto, ayuden al bien morir de las personas.

Cabe mencionar que la construcción social, histórica, política y estructural de la Enfermería moderna ha devenido de una serie de acontecimientos y fenómenos trascendentales que han impactado en lo que hoy conocemos como la profesión del cuidado de la salud. Precisamente en esta última expresión denominada “profesión” es donde caben e imperan todas las discusiones en torno a la Enfermería en las últimas notas periodísticas.

Un claro ejemplo de ello es Argentina, que en los dos últimos meses ha conquistado todas las miradas de los profesionales de la salud de todo el mundo. Todo esto a partir de la divulgación que los medios de comunicación locales han ofrecido sobre la ley aprobada por la Legislatura y Gobierno de Mauricio Macri, el cual excluye de la carrera profesional a los Licenciados en Enfermería, afirmando al mismo tiempo que la Enfermería sólo forma parte de una actividad administrativa.

Al respecto, muchos enfermeros inconformes con esta nueva ley han saturado las redes sociales para expresar sus opiniones y sentimientos frente a este decreto nacional, que también puede hacerse extensivo a todos los países. Por ejemplo, Marcela, quien es una enfermera asistencial y docente universitaria, publicó hace unos días en su perfil de Facebook.

“¡YO DIGO NO AL CAMBIO DE LEY! (…) Sin desmerecer a nadie, quiero que venga un administrativo a hacer mi trabajo y ver si puede considerarse o no, profesional de la salud. Quiero que un administrativo venga media hora antes a su trabajo (…) Que sepa manejar pacientes en estado crítico en una unidad de cuidados intensivos. Que se irradie, se pinche, se corte, se despelleje con sustancias esterilizantes, corra kilómetros enteros de sala a farmacia, esté parado 7/8/10 horas, le salgan várices y arañitas, no vea la luz de sol y no sepa si es de día, de noche, si llueve o hay niebla (…) Que sepa Anatomía, Microbiología, Farmacología, Química, Estadística, Psicología y Gestión. Que participe en al menos un congreso, una jornada, un curso o un seminario de capacitación y actualización por año (…) Que cuide con amor, pasión y dedicación a cada persona que entra por su puerta (…) Que estudie cinco años (…) Que corra con cien ampollas de Noradrenalina para salvar la vida de un tipo que se enfrentó a tiros con la policía (…) Que sepa qué hacer cuando ya no hay nada qué hacer” (Gibert, Marcela, 2018).

“Entonces, y sólo entonces, van a poder decir que somos empleados administrativos” concluye Marcela Gilbert. En síntesis, en el eje central de toda esta discusión sigue imperando la formal y tan anhelada validez científica y profesional de la Enfermería. Decir que la Enfermería es una actividad administrativa, hace referencia a un “oficio”, expresión que no surgió de la nada en la época actual, sino que ha sido parte de toda una construcción ontológica y epistemológica de la misma.

Negar la expresión “oficio” en la Enfermería sería como negar su historia. En este sentido, cabe mencionar que antes de ser enseñada como una profesión en la Universidad, surgió como un oficio, el cual era desarrollado principalmente por “sexoservidoras”, “misioneras” y mujeres de “clase baja”.

Esto implicaba, que quienes se dedicaran a esta labor aceptarían consciente y decididamente realizar el trabajo sucio, específicamente con soldados que resultaran heridos de la Guerra de Crimea y de la Revolución Mexicana, hablando del contexto más próximo.

Así mismo, las denominadas “enfermeras” debían poseer un carácter fuerte, porque éstas tenían que ir a los pueblos más alejados a cuidar a las personas que sufrían por enfermedades derivadas de grandes epidemias como la peste, el cólera, la viruela, entre otras.

Desde esta perspectiva, se entiende que este “oficio” no podía ser desarrollado por la clase burguesa de las grandes sociedades, por tanto, la Enfermería como oficio pasó a ser una actividad exclusivamente de ciertas “minorías”, quedando así “excluida” para las mujeres de “clase media y alta”.

De esta asociación histórico-social, podemos rescatar dos aspectos importantes: 1) que la Enfermería pasó a ser una actividad exclusivamente de mujeres; y 2) la Enfermería fue denotada y connotada por la Sociedad como un oficio poco aceptable, y que además se asociaba al trabajo sucio, deprimente y marginal.

Como sociedad ahora podemos comprender, que la imagen y concepción que se tiene de la Enfermería, no se trata de una definición contemporánea o de un individualismo metódico, toda esta connotación sobre la enfermería viene acentuada por una historicidad enmarcada en una actividad no profesional.

Sin duda, fueron estos grandes acontecimientos, los que cegaron nuestra visión como sociedad para poder mirar a la Enfermería como una profesión de la salud. Sin embargo, ahora más que nunca, corresponde a la propia Enfermería mostrar a la sociedad y a los sistemas políticos de cada país, su calidad y aceptación como Ciencia, Disciplina y Profesión. Todo esto justificado, mediante criterios estrictamente definidos, acciones que impacten en y por la sociedad, divulgación científica de su quehacer profesional, así como de la pertinencia de sus funciones y roles dentro de los Sistemas de Salud.

Partiendo de los conceptos Ciencia, Disciplina y Profesión, como Sociedad también nos hacemos dos preguntas: ¿La Enfermería puede catalogarse como una profesión, disciplina y ciencia? y ¿Qué hacen en realidad las enfermeras?

Al respecto, la Enfermera Govannetti-Carla (2018), en torno a las discusiones ya señaladas en el contexto argentino agrega:

“(…) Mi nombre es Carla G. Soy Licenciada en Enfermería, estudié 5 años, estoy terminando una especialización de dos años y el profesorado de dos años más también. En total, más de 9 años de formación y continúo capacitándome con cursos de formación y congresos. Todo acreditado por el CONEAU.”

Con base en la pregunta, sobre si la enfermería puede catalogarse como una profesión y disciplina, Carla Govannetti nos aclara que ella ostenta un título de Licenciatura, mismo que es avalado y certificado por el Sistema de Educación Superior de Argentina, que no difiere del contexto mexicano. Asimismo, ella cursa estudios de posgrado al igual que otras profesiones.

Para responder a la primera pregunta sobre la cientificidad de la Enfermería, Parse (1993:35) dice “Enfermería es una Ciencia cuya práctica es un arte interpretativo”. Por tanto, las enfermeras se fían y valoran el conocimiento enfermero en sus actividades prácticas y de investigación.

Dice Parse (1993:35) la “Enfermería es una disciplina que se aprende, y las teorías enfermeras guían la práctica y la investigación. La creencia de que la Enfermería es una disciplina única que requiere sus propias teorías no es visión predominante, y ojalá que los debates acerca de esta cuestión sigan clarificando las oportunidades que tienen las enfermeras en el futuro de la ciencia enfermera”.

Asimismo, concluye Parse (1993) que la práctica enfermera se guía por una metodología específica que surge directamente de la ontología de la evolución humana. Las dimensiones y los procesos prácticos iluminan el significado explicando y sincronizando los ritmos de la vida y movilizando la trascendencia, trasladándose más allá.

Aunado a lo anterior y continuando con la narrativa que hace Govannetti en su perfil de Facebook, a continuación se presentan algunas de las actividades que realizan las enfermeras de neonatología.

“Trabajo en neonatología, (…) haciendo canalizaciones venosas de inserción periférica a neonatos. Un procedimiento donde se punza una vena y se va insertando un catéter largo hasta llegar a vena cava antes de ingresar a la aurícula del corazón. En neonatología los bebés no nos hablan, pero estoy formada para valorar y darme cuenta cuando un bebé tiene dificultad respiratoria, distención abdominal, está cursando posiblemente un proceso infeccioso, tiene mala perfusión, incluso qué hacer en un paro cardiorrespiratorio. Sé manejar un respirador artificial, (…) y otra aparatología propia del sector. Estudié Farmacología, y por lo tanto sé de diluciones y micro dosis que administramos en neonatología” (Govannetti, Carla, 2018).

Quizás, ahora muchos nos hacemos la pregunta del porqué sacar una nota de la Enfermería y de su aceptación, o no, como profesión. Sin embargo, a través de los años, esta profesión ha demostrado la importancia que representa dentro de los sistemas de salud, para las personas que ameritan cuidados en una situación de enfermedad o de riesgo.

Asimismo, no es menester de nadie, hacer explícito que la Enfermería es una de las profesiones de la salud más precarizadas de todos los tiempos y en todos los países, tal y como señala Govannetti (2018):

“(…) A su vez, somos los únicos del equipo multidisciplinario de salud que es evaluado todos los años con calificación que puede dejarse cesante. Ningún otro profesional, tiene que someterse a este tipo de evaluación. A su vez nuestro salario es el más precarizado y la sobrecarga de tareas es terrible. El 80% del hospital es ENFERMERÍA y nos dejaron afuera (…) ¿Te imaginas qué pasaría sí tan sólo UN DÍA, Enfermería PARARA en TODOS los servicios y en toda la Argentina?”. La última pregunta que refiere Carla, nos sitúa en un punto de reflexión y análisis sobre la situación que se viviría en los hospitales y unidades básicas de atención primaria, si no se contase con estos trabajadores, que hoy toda sociedad reconocemos como profesionales, que sin cesar cuidan de nosotros como personas, que se olvidan de sí mismos para estar con el “otro” independientemente que sean días feriados, que laboran en condiciones de trabajo deplorables, que construyen su Ciencia a través de conocimientos basados en evidencia científica, y que nunca dejan de luchar para empoderarse en la construcción de políticas públicas que favorezcan la salud y consolidación de su profesión.

“¡Soy y seré siempre profesional para la salud! No importa que trabaje en el sector privado, público o independiente, no importa el cargo, sector en el que trabaje, la especialidad, o manera en la que encare la profesión, SIEMPRE será en pos de la salud propia y los demás (...) Orgullosa de ser enfermera” (Quiroga, Ma. José, 2018).

Fotografía tomada de la Red Venezolana de Enfermería Neonatal


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