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Ser hombre y callar, un estereotipo de violencia

Por: Dulce Rocio Reyes Gutiérrez

“Para ser un macho de verdad
sólo hay que nacer con pene y testículos.
Para ser un hombre de verdad,
hay que cuestionarse, deconstruirse
y construirse nuevamente partiendo de uno mismo.”
Colectivo para la revolución erótica
Mucho se habla de la violencia hacia la mujer, pero poco del maltrato hacia los hombres. Es entendible esta situación, por los privilegios históricos que ha tenido el género masculino, con los que ha subestimado la capacidad de la mujer, con el objetivo de mantenerla sumisa y controlada. La ONU considera que “la violencia contra las mujeres representa una restricción a su agencia para ver realizadas sus capacidades de alcanzar lo que consideran valioso, y en consecuencia reduce su calidad de vida.”. Así que aunque algunas personas cuestionen las luchas feministas, la violencia no se puede negar, es una realidad en México y el mundo.

Los feminismos reclaman la igualdad hacia la mujer, que no ha sido reconocida históricamente. Aunque algunos usen palabras despectivas para referirse a estas luchas, como “feminazismo” o “radicalismo”, lo cierto es que a todas luces es una pelea muy válida contra el sistema patriarcal, pues pone sobre la mesa, la crítica a los privilegios de los hombres.

Por otro lado, las y los antifeministas, reclaman la necesidad de visibilizar también la violencia que sufren los hombres, como parte primordial de la equidad de género. ¡Bien por la observación, pero parece simplista! ¿Qué debemos considerar para hablar sobre el tema? ¿Quién tiene la calidad moral para hacerlo? Para empezar, juzgue usted los siguientes casos, basados en historias reales.

Ramiro, a sus 28 años y después de un año de noviazgo, decidió formar un hogar con Katia. El amor lo unió a ella, decidió cambiar de residencia y vivir en su nuevo hogar en Ciudad de México. Después de una par de meses comenzó el menosprecio, pues Katia tenía un sueldo mayor que él y lo consideraba inferior por esa razón, a pesar de que él es un hombre trabajador y profesionista. Pasó el tiempo y la violencia aumentó. Ya no sólo lo humillaba en su propia casa, sino ahora con su familia, amigos y en cualquier espacio público. Así pasó un año, hasta que llegó el momento de romper el círculo de esa violencia psicológica y verbal. Sucedió después de una fuerte discusión en la vía pública –cómo era cada vez más constante-, después del pleito, él se dirigió a su casa, tomó la maleta y comenzó a empacar para huir de ese lugar. Al percatarse de esto, ella encendió su enojo y trató de estrangularlo, él pudo zafarse. Entonces, Katia, por la necesidad de seguir con el control de la violencia y de la relación, tomó la caja de ahorros de ambos, la abrió y se la tiró en la cara, diciéndole de forma sarcástica porque sabía que Ramiro se había quedado sin empleo: “Llévate mis ahorros, tú los vas a necesitar más que yo”.

Ahora el caso de Daniel. Se enamoró de Brenda en la Universidad, pero ella no sentía lo mismo. A pesar de eso, comenzó a salir con él y a pedirle que la llevara a su casa porque vivía un poco lejos de la escuela. Daniel accedió a eso y a muchas otras peticiones más. Pero Brenda resultó ser una mujer tóxica y controladora, a tal grado que alejó a Daniel de sus amigos, compañeros y familiares, para tener el monopolio sobre él. Era tan absorbente en tiempo que Daniel descuidó la Universidad por estar con ella cuando debía estudiar en casa o asistir a clases. También descuidó su trabajo de fines de semana y hasta su placer por la lectura. Brenda nunca lo quiso, sólo lo utilizaba como chofer, como compañía y como cuenta de banco. Incluso Daniel perdió su autoestima, a causa de que Brenda lo persuadía para hacer cosas que no lo hacían feliz. El objetivo: mantenerlo a su disposición. El maltrato psicológico fue muy sutil, lo que generó en Daniel dificultad para poder comprender lo que sucedía y lo deprimió por meses.

Estos dos casos ilustran que sí existe la violencia de mujeres hacia hombres, es algo que aunque se trate de ocultar, sale a relucir con las historias de los varones que están a nuestro alrededor, y con las cuales comprobamos que no sólo la mujer es maltratada. Pero, ¿no sería importante que quienes dijeran lo que sienten y sufren sean ellos? ¿Lo hacen, o prefieren guardarlo en la cajita de su virilidad y masculinidad?

Lo cierto es que culturalmente los hombres no hablan sobre la violencia que sufren, pues les han enseñado que si se dejan violentar por una mujer no son “hombrecitos” o son “débiles”. Esa forma de practicar la masculinidad, es tan solo un estereotipo que los mismos hombres difícilmente cuestionan. Hablar de nuevas masculinidades y el trabajo de liberación de los hombres, tiene como eje fundamental el análisis y la deconstrucción de los efectos nocivos para los hombres, generados por la socialización histórica del género masculino.

“Los estereotipos de la masculinidad dominante son perjudiciales para el bienestar personal de los hombres, mientras que el rol masculino provoca incapacidad emocional; en muchos casos dolor y aislamiento; lleva a los hombres a la sobreexplotación y a comportamientos arriesgados y violentos”, se lee en la guía Los hombres, la igualdad y las nuevas masculinidades realizada en 2008 por el Instituto Vasco de la Mujer, y permite analizar lo mal que hace a los hombres saberse hombres.

Deconstuir la obsoleta masculinidad que puede ser sometida al antojo de la sociedad y construir nuevas masculinidades que no callen y que busquen respeto e igualdad para ellos y quienes están a su alrededor, es tarea de los hombres. Les corresponde a ellos hacerlo, pues son quienes sufren esas violencias de callar y aguantar, como sucede también con las mujeres. Los feminismos están tratando de hacerlo visible y de exigir igualdad y respeto para ellas. Es hora de que los hombres formen también sus propias resistencias a través de reconocerse como seres que piensan y sienten más allá de los estereotipos, y buscar sus propios espacios de liberación. ¡Nadie más lo hará por ellos, solo ellos mismos!


Fotografía tomada de: https://denvertent.com/man-690201/


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