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Advertencia: Sobre agua se construye el nuevo aeropuerto

Por: Aracely Rojas

El agua tiene memoria. Los cuerpos de agua que son intervenidos por las actividades antropogénicas, a través del tiempo son siempre recuperados por la naturaleza. Tal vez por eso la discusión de diversos grupos de la sociedad de lo rural a lo urbano, científicos y académicos, ambientalistas y feministas, gira en torno a reconocer el límite en el que como especie pretendemos el dominio de la naturaleza.

El caso del río Santa Catarina en Monterrey, Nuevo León, da cuenta de la memoria del agua. La ciudad se asentó a orillas de este río que hasta hace menos de 50 años, formaba parte del sustento familiar de la región. Su agua se ocupaba libremente para beber, en la higiene personal, preparación de alimentos, la pesca, como abrevadero y para riego. Además de la recreación que ofrecía a los habitantes de la zona. El crecimiento de la ciudad diversificó los usos del agua, contaminó el río y disminuyó su caudal, arrasando a su paso con especies de aves, peces y flora que dependía de su cauce. Sin embargo, el huracán Alex en el año 2010 alcanzó el territorio del río Santa Catarina. Lo que para la ciudad implicó un desastre natural, para el río representó vida. Tras la severa inundación, el río recuperó su cauce y hoy lucha por mantenerse vivo ante la presión de la imponente ciudad de Monterrey.

Otro caso son las inundaciones es San Mateo Atenco y otros municipios pertenecientes al Estado de México, ubicados en las inmediaciones del río y las Ciénegas del Lerma. En esta región cada año en temporada de lluvias, se presentan inundaciones en las comunidades por el desbordamiento del río. No obstante, las lluvias de este año crecieron el nivel del cauce lo que provocó inundaciones de agua contaminada en más de mil viviendas. A diferencia del río Santa Catarina, el cauce del río Lerma es uno de los más contaminados del mundo. La presencia de aguas residuales industriales y domésticas, implican un riesgo a la salud de estas comunidades. Pese al desastre ecológico que esto representa para los habitantes de esta región, en otro sentido, el agua está regresando al territorio que ocupaba antes de los asentamientos humanos y los corredores industriales.

Un caso de discusión nacional, es la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). A más de 17 años de la presentación del proyecto, sus avances en el último sexenio son comprometedores en términos ambientales. Esto es, el NAICM se está construyendo sobre el ex Lago de Texcoco en un suelo lacustre, que sin duda representa un desafío en términos ingenieriles. Más allá de ello, pareciera que los intereses económicos son más importantes que los ecológicos. Cientos de especies de aves, aún dependen de la región del ex Lago de Texcoco para llevar a cabo su reproducción y migración. De igual forma, es sumamente contradictorio que siendo esta zona un reservorio de agua con potencial de regulación climática para una de las ciudades más grandes del mundo (que además padece la escasez del agua), se pretenda que es más importante desecar totalmente el ex Lago y construir un aeropuerto de tales dimensiones, negando así la capacidad a la naturaleza de regenerar el ex Lago y la multiplicidad de relaciones ecosistémicas que alberga, y condenando a una crisis ecológica a la cuenca del Valle de México. Es en este sentido, que al igual que el río Santa Catarina y las Ciénegas del Lerma, seguramente el agua del Ex Lago de Texcoco reclamará su territorio.

La múltiple problemática del agua en México, no es sólo un caso aislado. El agua articula toda interacción en los ecosistemas. Es por ello que los problemas ambientales a los que nos enfrentamos todos los días, van más allá de la política de las instituciones ambientales y requiere de una intervención (urgente y autónoma) de todos los actores sociales. Los efectos locales, han ampliado su escala y por ende, los tiraderos clandestinos de basura, la escasez del agua, las inundaciones, las contingencias ambientales por la mala calidad del aire, las islas de calor, la contaminación del agua por fuentes industriales y la extinción de especies de flora y fauna, son asuntos que dejan ver la incapacidad institucional del Estado mexicano por garantizar un medio ambiente sano. Pero también, develan una sociedad mexicana que padece los efectos de un sistema económico que en las últimas décadas ha priorizado la mercantilización de la naturaleza, sin observar que ésta sostiene la vida. Desde las disciplinas referentes al ambiente y la ecología, hemos intentado ejecutar medidas de mitigación ante los impactos ambientales que implican los desarrollos carreteros, la construcción de aeropuertos, grandes zonas habitacionales, minas, etc. Establecemos costos e intentamos resarcir de varias maneras la intervención humana. No obstante es prudente cuestionarnos si los estudios en materia ambiental, nos serán suficientes para contrarrestar la crisis ecológica que padece nuestro país. Continuar con la lógica mercantil de la naturaleza, es olvidar que la vida en la tierra existe gracias a los procesos evolutivos que son ajenos a la intervención humana.

La invisibilización de la crisis del agua es un asunto del que por desgracia como sociedad no nos ocupamos, salvo cuando empezamos a padecer directamente las afectaciones ambientales. Pagar por el agua es ya un hábito, en el que es importante recordar que el agua nace en las montañas, no en las fábricas. Somos como sociedad, corresponsables de la crisis ecológica al no involucramos en la organización de actividades colectivas a favor del medio ambiente (reforestaciones, monitoreo de especies, manejo del agua), o bien, cuando omitimos pequeñas acciones a favor del ambiente tan importantes en la escala inmediata (como un consumo responsable).

Sin embargo, nuestra omisión con respecto a la participación en la política ambiental, considero que es lo más preocupante. Es en ese vacío que las instituciones, la corrupción, las empresas, han encontrado la oportunidad de configurar la naturaleza para sus intereses económicos. Con ello, agotan pozos de agua y perforan otros que desecan pueblos enteros. Desvían el agua que bebemos para sus grandes industrias, y nos regresan agua contaminada a nuestros ríos. Acto seguido: nos venden el agua que nos quitan. Extraen agua del subsuelo para sus procesos productivos, y nos dejan sin futuras reservas. No conformes con la sobreexplotación del agua y de bienes naturales, han llegado al extremo de imponer un proyecto aeroportuario. Un proyecto que ha pasado por encima de la opinión de los habitantes de la región y minimizando en todo momento el daño ambiental irreversible a la cuenca del Valle de México, que seguramente desencadenará el colapso de la ciudad. El agua tiene memoria. Siempre regresa a donde pertenece. La advertencia es clara: sobre agua se construye el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. La fuerza del agua es implacable.

#TierraSiAvionesNo #NoalNAICM #Aguaparatodos #Aguaparalavida

Enlaces recomendados:
1. El río nos habla. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=1a3rebXgJVs
2. ¿Por qué NO al nuevo aeropuerto? Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=1yB1fJXvsx8
3. El nuevo aeropuerto de la ciudad de México, manifestación de cinismo ambiental. Disponible en: https://horizontal.mx/el-nuevo-aeropuerto-internacional-de-la-ciudad-de-mexico-manifestacion-de-cinismo-ambiental/
4. Análisis resolutivo del NAICM. Disponible en: https://www.uccs.mx/images/library/analisis_resolutivo_aeropuerto_uccs_2015.pdf

Fotografía tomada https://news.culturacolectiva.com/medio-ambiente/el-naicm-destruye-el-lago-nabor-carrillo/


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