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¡No a la traición de género!

Por: Dulce Rocio Reyes Gutiérrez

Los derechos que se ganan sin que se produzcan
cambios fundamentales en el sistema,
se pueden perder fácilmente.
Bell Hooks
Hablar de la participación de mujeres en la vida pública, no siempre es hablar de emancipación, equidad, oportunidades, justicia social, bienestar, lucha o cambios. Ver a más mujeres en puestos de trabajo, no necesariamente conlleva mayor libertad. Hablar del acceso de las mujeres a puestos políticos, no siempre es hablar de acciones con una perspectiva feminista o de género. Entonces, que las mujeres hayan logrado casi el 50% de las curules en el Congreso y que el gabinete del nuevo Presidente esté conformado por el 50% de mujeres, no significa que el próximo gobierno vaya a privilegiar temas con una perspectiva distinta a la patriarcal.

Merece toda nuestra atención la paridad de género en política, sobre todo en momentos en que el feminismo ha puesto al frente temas sensibles y urgentes de tratar desde diferentes ámbitos, como la participación, la libertad, el matrimonio, la maternidad, el aborto y el “¡basta ya!” a la violencia contra todas.

Se respira la presencia de las mujeres en las calles de México, en los medios de comunicación, en las universidades, en los puestos públicos, en la organización social. Las pasadas elecciones fueron un ejercicio importante, que vale la pena recordar y analizar, pues la inteligencia femenina permeó la campaña de Morena. Basta mencionar a las dos figuras más representativas y mediáticas en todo el proceso: Beatriz Gutiérrez Müller y Tatiana Clouthier Carrillo. Dos mujeres que se dejaron ver por su capacidad, sensibilidad, autenticidad e inteligencia. No fueron las mujeres detrás del candidato, sino al frente de él, quienes le abrieron camino en sectores importantes del electorado: los jóvenes y las mujeres.

Un aspecto representativo de Beatriz y Tatiana, es la calidad de sus discursos. Hablan con seguridad y conocimiento. La imagen que mostraron ante la ciudadanía ha sido un parteaguas en la participación de la mujer en política. No fueron las candidatas, pero su figura sencilla retumbó en la mente de otras mujeres. Le han hecho bien al género porque sus palabras no violentan. Han roto el estereotipo de la mujer objeto.

Por otro lado, se han escuchado cada vez más nombres de mujeres que hacen cambios desde abajo, que protestan, que dicen “sí” a nuevas formas de vivir. Es una tendencia en el mundo que ha cobrado fuerza a pesar de que la gente sigue menospreciando la figura de la mujer y su acción social. El demonio a enfrentar no es pequeño, pues aunque en apariencia se combate la misoginia y se busca la equidad, en la realidad, la sociedad sigue pensando a las mujeres en el espacio privado y busca privarlas de ser y hacer. Dice una encuesta realizada por De las Heras Demotecnia, que 9 de cada 10 hombres no aceptan en política a las mujeres. Y a pesar de ello, las mujeres seguimos luchando, seguimos ganando.

Así que, Olga Sánchez Cordero en la Secretaría de Gobernación, María Luisa Albores en la Secretaría de Desarrollo Social, Josefa González Blanco Ortíz Mena en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rocío Nahle en la Secretaría de Energía, Graciela Márquez Colín en la Secretaría de Economía, Irma Eréndira Sandoval en la Secretaría de la Función Pública, Luisa María Alcalde en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Alejandra Frausto Guerrero en la Secretaría de Cultura, y todas las mujeres en puestos políticos, les digo: No nos traicionen.

Ya lo escribió muy bien la activista Bell Hooks, “Los privilegios de clase y la avaricia han llevado a algunas mujeres a traicionar a las mujeres pobres y de clase trabajadora. Mujeres que un día propugnaron el pensamiento feminista ahora apoyan políticas públicas en contra del sistema de bienestar. No ven la contradicción de esta postura”.

Hagamos que la perspectiva feminista permee las decisiones y las declaraciones, para hacerlo real y ampliar la esperanza de cambio, y que no sólo se quede como un requerimiento electoral. ¡Señoras secretarias de Estado, diputadas, senadoras, presidentas municipales, hagámoslo juntas! Las mujeres ya lo hicieron en Argentina con el aborto, en Suecia con la aplicación de la perspectiva de género en todas sus leyes, en México con el Primer Encuentro Internacional de Mujeres que luchan. ¿Cuál es la propuesta con perspectiva de género desde su trinchera, mujeres del nuevo gobierno?

Lo que resta en los siguientes días y años, es lograr que todas comencemos o sigamos trabajando en la deconstrucción de estereotipos de género, no sólo en el acceso a puestos de trabajo, sino en una reflexión constante de la reproducción que nosotras mismas hacemos del sistema patriarcal. Bien lo dice la escritora y activista italo-estadounidense, Silvia Federici, "es un engaño que el trabajo asalariado sea la clave para liberar a las mujeres". La libertad es mucho más.

Estamos participando en la política formal y la política de barrio en todo el mundo. Ahora queda el reto de hacer de nuestros países, entornos más propicios para la democratización de las decisiones y las oportunidades. Hay que hacerlo en las leyes, pero sobre todo a través del diálogo, la lucha y el hacer cotidiano. Ser mujer y ser feminista, estudiar lo que significa y apropiarlo en nuestras acciones públicas. Queda mucho por caminar juntas, pero hay algo hermosamente cierto: Las mujeres llegamos para quedarnos.

Fotografía tomada de
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