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La grasa no se quema ni se destruye… ¿solo se moldea?

Por: Juan Alejandro Hernández Sánchez

Estar delgada o delgado, tener una cintura que solo en las caricaturas es posible, bajar de peso constantemente y estar a “dieta” de manera interminable, se ha convertido en una forma de vida (o de tortura), gracias al surgimiento de productos que prometen lograr el objetivo como por arte de magia y sin mover un solo dedo, aprovechándose de las personas que en su desesperación por tener aquel cuerpo de ensueño se dejan persuadir por los comerciales televisivos, convencidos por la promesa de que ese producto los hará llegar a la meta de sus sueños.

Personalmente, cada vez que tengo la oportunidad de ver un comercial de esos productos “milagrosos” y que todo lo pueden, me quedo analizando el ardid publicitario que utilizan para generar esa valiosísima venta, y todos utilizan el mismo método: manejar argumentos que no tienen ningún fundamento científico, mostrándolo como si se hubiera elaborado todo un protocolo de investigación digno de un premio Nobel.

Y es que esas prendas que ayudan a reducir la cintura, diciendo que están “quemando” la grasa que tienes en el cuerpo y que por esa acción pierdes peso y moldeas tu figura sin hacer prácticamente ningún esfuerzo, me suena a que descubrieron el hilo negro, pero lamentablemente no es así.

Entonces, ¿qué pasa con estos productos? Empecemos diciendo que eso de quemar la grasa externamente no es cierto, no es que el tejido adiposo (grasa) del cuerpo se derrita como mantequilla ante el calor, para nada, si eso pasara nos disolveríamos cada vez que estuviésemos expuestos al sol o a climas de alta temperatura, lo único que hace es apretujar el abdomen como corsé de la época victoriana, imposibilitando esa zona a transpirar libremente, acumulando solamente sudor en esa parte, que es lo que se muestra en la televisión, un abdomen escurriendo en sudor, solo eso sudor, no grasa.

Habrá personas que dirán que sí lograron moldear su cintura y dejarla al tamaño que querían, pero no fue por haber “derretido” la grasa, he visto que estas personas no tenían un índice de grasa corporal elevado, sino todo lo contrario, entonces lo que hicieron fue amoldar el cuerpo como lo hacían anteriormente las mujeres chinas con el vendaje de pies o pie de loto.

El asunto aquí es que no se está bajando esa grasa, lo que estamos haciendo es deshidratar el cuerpo de una manera excesiva, y también aumentando el calor en la zona media del cuerpo, pudiendo ocasionar daños en los órganos internos.

Ahora, termodinámicamente hablando se necesita más energía para aumentar el calor que para disminuirlo, aplicándolo al cuerpo humano, se necesitan de más procesos (que incluyen uso de kcal) para aumentar la temperatura corporal que para disminuirla.

Mirémoslo con un ejemplo básico de primaria que espero funcione:

Un panadero pone a calentar su horno a 200°C en primavera y regularmente usa 2 litros de gas al día para hornear todo el pan, cuando llega el verano y aumenta el calor en el ambiente el horno empieza a subir la temperatura a 205, 208, 210°C y debe bajar la temperatura del horno porque si no se le queman los bolillos, entonces lo que hace es bajar la flama y usar ahora 1.5 lts de gas; sin embargo, llega el invierno y su horno empieza a bajar la temperatura a 195, 190, 185°C y debe ahora subir la flama porque si no el pan sale crudo, y para realizar esto ahora necesita de 2.5 lts de gas. ¿Dónde ocupó más energía (gas) para realizar el trabajo?

Pues lo mismo ocurre con el cuerpo, cuando tratamos de aumentar la temperatura corporal con una faja no estamos haciendo que el cuerpo use más energía (calorías) para regularlo, lo que hacemos es disminuir la “flama” para que no haya más calor y así también hacemos que expulse agua para tratar de regular el calor. Por el contrario, si el cuerpo fuese sometido a una temperatura baja si aumentarían las kcal necesarias para que el cuerpo mantenga esos 36.5°C constantes para funcionar adecuadamente.

Sin embargo, esto no quiere decir que para bajar de peso tengamos que recurrir a exponernos a bajas temperaturas para obligar al organismo a usar la grasa que tenemos en mantener las funciones corporales y así aumentar el uso de energía, ya que es un proceso un poco más largo y más complejo que tendría que explicar en otro momento.

Así que para todas y todos (como diría un ex presidente) que compraron su faja y no han visto o no vieron el resultado esperado y decidieron acudir despechadamente a ahogar las penas en chocolates, dulces o en el mejor de los casos, en tacos, no se desanimen, recuerden que para cortarse el cabello se debe de acudir con un experto y no solamente comprar unas tijeras y hacerlo uno mismo.


Fotografía tomada de https://www.lavidalucida.com


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