parallax background

El primer dolor

julio 16, 2018
La simulación indigna más que las jaulas
julio 12, 2018
Presentación de certezas
julio 26, 2018

El primer dolor

Por: Alejandra Teopa


Era una mañana del mes de febrero en el jardín de niños Vicente Guerrero, la maestra preparaba en el patio los materiales para la ceremonia de los lunes y nos pidió que permaneciéramos sentados mientras ella trabajaba. Algunos niños correteaban por el patio sin molestar a nadie y tampoco nadie les llamaba la atención. Yo solía ser tímida y obediente, mi mamá había hecho bien su trabajo y me cuidaba bastante de no causar problemas así que me senté a esperar la siguiente indicación platicando con Luis Martín, el niño que me parecía el más guapo del salón. Por supuesto que no recuerdo de qué platicamos, pero niños al fin, reíamos sin parar. Así pasaron algunos minutos cuando de pronto, Mónica empezó a gritar: “son novios, son novios”. En aquel entonces yo no tenía muy claro qué implicaba ser novia de alguien pero me sentí tan apenada que me levanté a corretearla para que dejara de gritar mentiras, sin embargo, las risas de los compañeros me cegaron y no miré que la reja de la coladera estaba floja. Pisé una esquina y mi pie se fue al agujero. Caí de costado y así permanecí durante largos segundos pero cuando intenté levantarme sentí un fuerte dolor en mi antebrazo izquierdo.

No recuerdo mayor sufrimiento físico ni haber llorado tanto como ese día. Ya no pude disfrutar de mi almuerzo, del recreo ni de las canciones en la clase de música. Tampoco pude sentir las caricias de la maestra que trató de consolarme el resto de la mañana para que dejara de gritar porque el dolor era insoportable.

Ya en casa por la tarde me revisaron, me vendaron, me apapacharon, sin embargo, el malestar no cedía. Nadie conseguía calmarme. Preocupados por mi llanto, mis padres me llevaron a que me sobaran el brazo y allí les dijeron que tenía una fractura.
Finalmente fuimos a la Cruz Verde y allí me tranquilizó el olor a medicina pero nunca dejé de llorar y más cuando me acomodaron para tomar las radiografías. Todo terminó en cuanto el brazo estuvo enyesado, dejé de llorar cerca de las siete de la noche.

En colaboración con Quehacer Político

Fotografía tomada de https://pixers.es/cuadros-en-lienzo/grunge-retrato-de-una-nina-llorando-en-un-fondo-negro-42947053

Por: Alejandra Teopa


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *