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Morelos, en resistencia

septiembre 25, 2017
México resiste entre la esperanza y el dolor
México resiste entre la esperanza y el dolor
septiembre 25, 2017

Morelos, en resistencia

Por: Dulce Reyes

Hay tristeza en Morelos. Hay casas caídas o con grietas que recorren las habitaciones. Hay muchos autos que llegan a entregar víveres y dejar un poco de esperanza. También hay caos por las carreteras que están cerradas o con enormes grietas. Hay mucha gente desolada frente a la destrucción. En Morelos, el sismo del pasado 19 de septiembre, dejó tantas construcciones y sentimientos en movimiento.

No se ven rostros abatidos, pero sí afligidos y cansados. “Se siente mucha impotencia sobre todo, después del coraje, de la tristeza, de la preocupación, es la impotencia de no poder hacer mucho, de ver a personas que están en ceros y no poder ayudarlas, no poder darles ánimo para que salgan adelante otra vez”, comenta Omar, un joven estudiante que cuando se enteró del desastre, regresó a Morelos desde la Ciudad de México y no ha parado de poner su granito de arena, principalmente en la organización y distribución de víveres.

No es un rumor que en Morelos el gobierno está almacenando la ayuda de la sociedad civil, es una verdad. “La gente al ver que el gobierno estaba reteniendo la ayuda se organizó para repartir la que llegaba”, dijo Omar, indignado por la falta de interés del gobierno. Ahora vemos que la organización social ha funcionado, ha permitido reconocernos como seres humanos. La organización social no solo ha reemplazado al Estado, sino que lo ha trascendido, ha dejado muy en claro que la gente no los necesita, que la mayor aportación no se espera ni de Peña Nieto, ni de Graco Ramírez, ni de sus presidentes municipales, sino de los vecinos, de los estudiantes, de las familias, de los trabajadores, e incluso, de los niños.

Aunado al escenario que creó este desastre natural, se han visibilizado muchas comunidades que se encuentran en miseria, que han estado en el olvido, muchas que no sonaban ni en la radio ni en la televisión. Comunidades vulnerables y desconocidas. Una de ellas es Palo Alto, en Tepalcingo, donde la gente espera formada por horas a que llegue un poco de ayuda, no porque hayan sido azotados por el terremoto, sino porque desde hace tiempo son azotados por la pobreza y la lejanía. El sismo apenas fue la excusa para salir del anonimato y poder recibir algo de ropa, pañales para los bebés o atún para la familia. “No fuimos afectados, pero yo escuché cómo retumbó el cerro. Ahí hay una mina y se nos puede venir encima todo”, dicen algunas mujeres que esperan ansiosas por recibir un poco de ayuda, aprovechando que hay tanta gente buscando comunidades que necesiten una mano amiga. Es cierto que el sismo no tiró las casas de Palo Alto, pero quizá la sociedad civil pueda mirarlos esta vez.

Morelos está entre la tragedia y la resistencia. Morelos está en reconstrucción. Los daños son muchos y las cosas vienen más difíciles, a mediano y largo plazo. “Yo esperaría que no nos olvidaran pronto. Ahorita está llegando mucha ayuda, como la tuvo Oaxaca en su momento, han pasado dos semanas y Oaxaca prácticamente está en el olvido. Entonces, también me preocupa esa parte, a dos semanas veo a mi pueblo sin víveres otra vez, sin ayuda, yo esperaría ese apoyo de nosotros mismos como mexicanos, no del gobierno. Sé que la economía no está como para ayudar a los demás a levantar una casa pero sí a la mano de obra, a venir a apoyar, a dar un poco de ánimo o de comida, más adelante.”, dijo Omar, mirando atento hacia la serranía. Así que la reconstrucción ya empezó, pero es un proceso que va para largo, es una prueba de resistencia y El Platanar, Tepalcingo, Los Sauces, Quebrantadero, Jonacatepec, Jojutla, Tetelilla del Volcán, Ocuituco, Yecapixtla, Tlayacapan, Tlayca, Chalcatzingo, Jantetelco y más comunidades, ya están poniendo el ejemplo.


Fotografía Helios Salas

Dulce Reyes

Comunicóloga y Maestra en Estudios para la Paz y el Desarrollo


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