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Menstruación y ecología

Por: Anna


La sociedad nos ha empujado a creer que nuestros olores y formas naturales son inaceptables, que nuestro cuerpo es esencialmente sucio y que necesitamos vigilancia constante de limpieza y frescura para no ofender. Esta denigración de nuestro cuerpo ha sido la causa de que muchas mujeres tengan miedo de sus procesos naturales o sientan repugnancia por ellos. Este miedo ha favorecido la sumisión a la medicalización de las funciones naturales como la menstruación.

El ciclo menstrual se relaciona con la vergüenza y con la naturaleza oscura e incontrolable de las mujeres. Y el tabú asociado al ciclo menstrual sigue vigente hoy, gracias al capitalismo y la alienación que en consecuencia produce.

Aquí un poco de historia al respecto:

Muchos autores confirman la existencia de una lejana época dorada para las mujeres, para los hombres y para la naturaleza. Una época que podría regresar si se da un cambio de rumbo en nuestra caduca y torcida civilización lo cual dependerá de cada uno de nosotras.

En las pacíficas culturas matrifocales de hace más de 5000 años, en las que la conciencia imperante fue la femenina, el ciclo menstrual y el cuerpo de la mujer se consideraban sagrados. Eran sociedades sedentarias, organizadas, respetuosas y cuidadosas del entorno y unidas a él y con unos valores de intuición, compasión, fusión y honra a la Naturaleza.

Sin embargo, fueron conquistadas por una visión masculina agresiva, móvil, activa y guerrera y se estableció en el planeta un periodo de predominio patriarcal que aún perdura con valores de tecnología, guerra, destrucción ecológica y sometimiento y discriminación de la mujer y la Naturaleza. Ejemplo de ello ha sido el trato que se les ha dado a mujeres que han manifestado su energía, claridad y conexión con lo divino como las chamanas, curanderas y más adelante las sacerdotisas. Esto se explica por la estrecha relación que hay entre el psiquismo de la mujer y el funcionamiento de los ovarios a través de las hormonas; en algunas épocas fue a través de este estado alterado de conciencia de la menstruación que estas mujeres aportaron al mundo y a su propia comunidad.

El papel de estas mujeres fue fuertemente reprimido por la religión patriarcal pero perduró de forma clandestina en la adivina o BRUJA como el último vínculo con las primeras religiones matriarcales. Lo que en el pasado se llamaba brujería muchas veces eran en realidad las capacidades femeninas: entender el propio cuerpo y responsabilizarnos de la salud.

Ya sabemos lo que pasó con las brujas verdaderas, falsas y casi todo lo que llevaba faldas durante la oscura e inflamable Edad Media y en la historia posterior. Con el paso del tiempo la sociedad ha negado la existencia de estos poderes femeninos. Pero negar no significa que no existan (ya hablaremos de estos en el artículo siguiente junto con más consejos para nuestra menstruación).

“Nada se ha hecho para dotar de atractivo o de respeto al ciclo menstrual.”

“Ni las mujeres ni los hombres tienen una actitud positiva hacia la menstruación.”

“Si te crees emancipada intenta probar cómo sabe tu sangre menstrual, si la idea te repugna te queda un largo camino por recorrer, nena.”

“Si las mujeres consideran su propio fluido menstrual como una porquería, es señal de que estamos muy lejos de sentir el orgullo por nuestra naturaleza femenina que es una condición necesaria para la liberación. Y señal de que la regla sigue apareciendo como una excreción, como la licuación de la abyección.”

Germaine Greer


Fotografía tomada de http://www.lacopamenstrual.es/category/review-2/page/2/

Por: Anna

Hamartia - Fanzine feminista


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