parallax background

Amor en redes

junio 28, 2017
Un balance del Paro Cívico en Buenaventura
junio 17, 2017
Reforma gatopardista
junio 28, 2017

Amor en redes

Por: Brenda Aline Ramírez Pichardo

Las relaciones entre personas suelen ser difíciles.
Las relaciones entre personas y redes sociales son imposibles,
pero si aun así quieres probar, ¡SUERTE!
El amor y las redes sociales no están hechas para estar juntas. Punto. Al tratar de hacer que se combinen puede que una relación se vuelva conflictiva en vez de romántica. Tal vez podría parecer un prejuicio o una condena de abuelita sobe la forma en que los tiempos han cambiado, pero créanme, existen demasiados estudios que demuestran que las redes sociales tienen una reacción negativa en las relaciones de pareja, ya que provocan celos, inseguridad, acoso y, sobre todo, muchas confusiones entre las parejas que hacen uso excesivo de estas nuevas formas de comunicación.

De entrada, nuestra forma de socializar y por lo tanto la de ligar empieza a cambiar ligeramente. Según un estudio de Badoo, la web especializada en hacer que las personas se conozcan, un usuario común de internet pasa más tiempo socializando en las redes que de frente a otra persona.

Así, se calcula que uno de cada tres prefiere utilizar los medios digitales que contactar de frente a las personas. Además, uno de cada cuatro ha exagerado o mentido sobe sus conquistas en las redes.

Las redes sociales son una espada de doble filo para las relaciones amorosas. Por una parte, al evitar el contacto cara a cara, pueden ayudar a eliminar ciertas conductas como la timidez o el miedo al rechazo y facilitar que personas se conozcan y establezcan lazos profundos. Sin embargo, un estudio publicado por el Journal of Compute-mediated communication explica que el uso de Facebook tiene una incidencia negativa en las relaciones amorosas.

Así, las conductas más frecuentes asociadas a las parejas y al uso de Facebook son celos, acoso virtual (los famosos stalkers), la necesidad de popularidad en consecuencia provoca los celos, baja autoestima y en general, una percepción negativa de la relación, casi siempre ligada a la popularidad de uno y a la inestabilidad emocional del otro.

Si alguna vez ha borrado o ha pedido que alguien borre a una persona de alguna de sus redes sociales, se encuentra dentro del 12% de usuarios a quienes les molesta las relaciones virtuales, de acuerdo a un estudio del Pew Internet Project. Ese mismo trabajo explica que el 50% de las personas que no tienen perfil en Facebook o alguna red social vive con alguien que sí tiene una, lo que puede explicar que no tengan celos, aunque uno de cada cuatro reconoce que sí mira lo que los demás escriben en el muro de su pareja.

Las redes sociales se han vuelto indispensables para las personas, más para las nuevas generaciones que las utilizan para comunicarse unos entre otros o simplemente pasar el tiempo viendo cualquier cosa, o hablando de nada en los chats. Quienes hacen uso excesivo de éstas, son las que más conflictos tienen con su pareja, ya que ahora un “like” define demasiado en una relación, o que si te deja en “visto” no le importas a esa persona.

Y lo podemos ver no solo en las relaciones amorosas, sino en las personas mismas, que ponen un gran interés en los “likes” que tienen sus estados o fotos, definiendo así su popularidad, o posteando en donde comieron, qué fue lo nuevo que compraron, etc.

Las redes sociales no solo han atrapado a los jóvenes y hecho de su romance una relación conflictiva provocando discusiones y rupturas, sino que también ha afectado a matrimonios de años atrás, matrimonios que llevan juntos mucho tiempo y que cuando su noviazgo no estaba basado en estas redes la convivencia era muy diferente.

Se dice que ya se ha perdido el “amor a la antigua”, que ahora las serenatas es compartir una canción con una dedicatoria, que los besos ahora se mandan por emojis y que un texto larguísimo sustituye una carta hecha a mano.

Bien dijo Albert Einstein: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas.”. Y al parecer quien sufrió las consecuencias fue el amor.

Si nos remontamos un poco en el tiempo, podremos observar que había más confianza entre las parejas. José Hernández, un hombre casado desde hace 29 años, asegura no haber percatado ni en su matrimonio ni en ninguno que conociera, este tipo de problemas a causa de Facebook, eso significa que con el tiempo y con estas redes sociales -y al parecer más Facebook-, la confianza se ha ido perdiendo conforme avanza la tecnología y los “enamorados” se hacen más dependientes de esta.

Tal parece que la felicidad de las parejas se encuentra en la capacidad de ignorar los perfiles de Facebook de cada uno, o la capacidad de ignorar si te deja en visto, o cuanto se tardan en contestar tu mensaje, así que podemos concluir que las redes sociales y el amor, no se llevan bien.


Fotografía de la misma autora

Por: Brenda Aline Ramírez Pichardo

Estudiante universitaria - Universidad Univer Milenium


Comments are closed.