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La “justa” violencia

Por: Dulce Reyes

La guerra es la continuación de la política por otros medios
Carl von Clausewitz
Al animal “racional” le sale muy bien la guerra, la tortura, el castigo, la “justicia” mundial. Para asesinar, el hombre se convierte en el ser más imaginativo y sanguinario de todos. Aquel que se cree prócer y es tan vulnerable como todos los seres, dedica su vida, su tiempo y su esfuerzo a hacer la paz a través de la guerra. ¿Es esto posible, o sólo es un discurso hegemónico contra los más débiles?

Si bien, los seres humanos son parte de un universo de conflicto constante, la violencia no es natural, es social. El Manifiesto de Sevilla de 1989 celebrado por la UNESCO, redactó diversos postulados, y entre ellos se estableció que “la violencia no está genéticamente determinada; no es heredada por el ser humano de su pasado animal; en el proceso de la evolución no ha habido una selección mayor hacia un comportamiento violento que hacia otros tipos de comportamiento; no está en la cabeza; no es hereditaria” (Muñoz citado en Martín, 2003: 9).

Sí, la violencia se ejerce contra el más débil, como una forma de supremacía y de poder. El uso de armas nucleares y biológicas son una forma de ejercer los distintos niveles de poder. Esta afrenta contra la humanidad está claramente representada en el caso de Siria, donde la mano opresora ha mostrado su fuerza. La violencia que se ve ahí es directa y en esa guerra, como en todas, los más débiles para el sistema, los más pobres y marginales, son los que se tragan las balas y son ahogados por los gases.

“Ahora mismo en Alepo, Siria, a sólo ocho horas en coche de Tel Aviv se está llevando a cabo un genocidio. Déjeme ser más precisa. Es un holocausto. Sí, un holocausto”, dijo muy cierta la periodista israelí Lucy Aharish. Su rostro muestra rabia, indignación y tristeza ante lo que está sucediendo en Siria, donde la gente vive en un contexto constante de terror y opresión, donde pareciera que nacieron para la consternación y la victimización. Se ha culpado al presidente sirio Bashar al Assad del ataque químico en Jan Sheijun, pero éste ha dicho que todo ha sido un invento. "Nuestra impresión es que Occidente, principalmente Estados Unidos [...] es cómplice de los terroristas y montó toda esta historia para que sirviera de pretexto al ataque" -haciendo referencia al ataque del 7 de abril contra una base aérea del régimen sirio-, ha declarado Assad.

Repito, la violencia no es natural, es creada en sociedad para la obtención de ciertos beneficios personales o grupales, pero que se vuelve un obstáculo en el desarrollo humano. La agresividad es innata y es la fuerza vital que nos permite la supervivencia y la afirmación como personas, pero la violencia es aprendida en sociedad. Así que el hombre no sólo ha construido edificios, aparatos tecnológicos, organización política, familia y reglas, sino también ha construido formas diversas y creativas de violencia.

Ahora Estados Unidos ha lanzado la “bomba de todas las bombas”, la GBU-43/B, bajo el discurso de que es una “bomba no nuclear, nunca antes usada”, en una operación contra el autodenominado Estado Islámico en Nangarhar, una de las 24 provincias de Afganistán. De nuevo, Estados Unidos haciendo “justicia” al destruir un complejo de túneles, o por lo menos es lo que acostumbra mostrar ante los medios de comunicación mundiales.

Hasta ahora no se han escuchado las voces que reclamen el hecho, o mínimo lo cuestionen. ¿Dónde está la ONU? ¿Dónde están las otras naciones “justicieras” globales? ¿Dónde están los periodistas que levantan la voz, como lo hizo la israelí Lucy Aharish? ¿Será acaso porque no se considera como una afrenta a la estabilidad mundial, sólo porque EU cuidó muy bien que no hubiera pérdidas humanas? ¿Sólo con la muerte física se puede matar a los seres humanos? Recordemos que Estados Unidos guarda su hegemonía en las bombas, como sucedió al final de la Segunda Guerra Mundial, con los bombardeos atómicos contra Hiroshima y Nagasaki. La historia se repite, y no es porque no aprendemos de ella, sino porque Estados Unidos bien ha aprendido que no tiene otra forma de representar su poderío mundial.

En medio oriente hay litio, oro, gas natural, fosfato, petróleo, asfalto, cobre, plomo y demás recursos que son la raíz del conflicto bélico. ¿Pretende realmente Estados Unidos debilitar al Estado Islámico? La respuesta es por demás obvia y hay que recordarla cada vez que escuchamos que este país hace la guerra en favor de la “paz”. Pues como decía el antes citado militar prusiano, von Clausewitz, “ninguna nación está exenta de formar parte de una guerra, pues hasta las naciones más civilizadas, pueden ser gobernadas por sus pasiones”. Eso es lo que representa la “justa” violencia de hoy: las pasiones del poder.

Fotografía tomada de http://mundoclic.com.ve/siria-la-batalla-alepo-rrss/

Dulce Reyes

Comunicóloga y Maestra en Estudios para la Paz y el Desarrollo


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