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Poema al taco

Por: Alberto Vieyra

Dedico esta modesta obra de arte a mi amigo Sergio Pérez Almeida, taquero de profesión,
y a la familia Reyes Gutiérrez, los reyes de Santa María Atarasquillo.
Enero 2017
Milenaria joya del arte culinario azteca eres patrimonio de mi nación.
Sin el taco, México sería como un jardín sin flores.
De México, el taco es el rey de la alimentación.
Hoy, rindo tributo al taco con hambre y respetuosos honores.

El taco tiene su origen en el estoico indigenismo del México prehispánico,
del náhuatl tlahco, significa comida en medio de la tortilla de maíz.
Taco pal’ itacate llevaban los labradores de los campos del México mágico.
Desde entonces ha librado épicas batallas como fiel soldado de mi país.

Los espanófilos conquistaron a México, pero el taco conquistó a los españoles.
En Coyoacán, Hernán Cortés agasajaría a soldados gachupines con una taquiza;
y pa’ bajar el taco habría pulque y bebidas de las mejores.
Como arañas fumigadas quedarían los invasores, víctimas parecían de una tranquiza.

El taco conquistó a gachupines y a la conquista del mundo va.
A franceses, italianos, ingleses, alemanes, rusos y americanos, el taco dejó lelos.
El taco campea por la Unión Europea, y hasta en China está.
Cual Quijote alimentario, el taco es plenipotenciario embajador azteca de altos vuelos.

Pero basta de historia y diplomacia, a lo que te truje chencha:
a comer, porque al tragón se le conoce por cómo agarra el taco.
El tlahco está en la cultura mexicana en su diaria lucha.
Es tan importante que hombres y mujeres lo imitan dándose su taco.

Infaltables serán en toda feria del taco, los de canasta, al pastor,
de carnitas, de buche, suadero, trompa, lengua o de cochinita pibil;
quesadillas de huitlacoche, queso, champiñones, quelites o de calabaza en flor
y de barbacha, pancita, bistec, cecina, chorizo, armadillo y hasta de nenepil.

Pa’ chuparse los dedos el taco placero, de arroz con huevo, sesos, chicharrón,
frijoles, papas, chapulines, moronga, mole verde, tinga y hasta el taco con sal;
machaca con huevo, flautas, tacos dorados, machito y cabrito de Nuevo León.
Infinito es el taco, todo cabe en una tortilla sabiéndolo acomodar como tal.

Las suculentas salsas molcajeteadas fieles compañeras son del taco y cualquier antojo.
Escena clásica donde tragones están moco y moco y taco y taco.
Pero no faltan aquellos que sólo buscan echarse un taco de ojo.
Satisfechos los glotones balbucearán que después de un buen taco un buen tabaco.

El taco, bendita joya alimentaria, eres la comida terrenal más rápida y genial.
Unos cuantos tacos y a chambear por los salarios más miserables del mundo.
El taco libra furiosa batalla contra la comida chatarra del imperio del mal.
Como héroe de mil batallas vencerá al imperio colonial con esfuerzo fecundo.

En cada taco, la patria mexicana tiene a un fiel soldado guardián.
Veneno puro contra México y el mundo es la chatarra comida imperial.
Apocalíptica pandemia de obesidad vive la humanidad por comer tan venenoso pan.
¿El ingenio del mexicano hará que el tlahco sea la salvación universal?

¡Bendito sea el taco, orgullo de mi nación!


Fotografía tomada de http://www.bbc.com/

Por: Alberto Vieyra

Periodista mexicano


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