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Un tesoro envenenado

Por: Nayel Adaya

CUERNO DE LA ABUNDANCIA / COLUMNA
En los libros de historia de México se enseña los agravios cometidos por la conquista española, se habla de la pérdida histórica de las culturas bajo el yugo colonial, de la persecución religiosa por parte de la Inquisición, la defensa proveniente de los frailes dominicos y franciscanos, la caída de la población con la viruela; dirían por ahí “eso es historia”.

Pero rara vez se nos habla de los males que aún desde el siglo XVI han llegado a acecharnos en nuestros días, procedentes de la extracción de minerales a través de métodos que dañan los ecosistemas. Ahora la omisión y en parte continuidad de prácticas poco éticas ha puesto en riesgo la salud de poblaciones enteras en beneficio de unas pocas empresas. El estado de Zacatecas, se ha vuelto emblemático de estas situaciones que enfrentan también comunidades en Taxco, Chiapas y Oaxaca.

Un viejo enemigo
Una vez sometida la población indígena, despojados de sus tierras, la ambición española buscó, explotó y refinó metales en las principales entidades productoras. Tal fue el caso de Zacatecas, particularmente de la región conocida por la presa de La Zacatecana en el municipio de Guadalupe, con altos yacimientos de metales, se suma a los afectados la zona minera de Vetagrande en noreste de la entidad.

Durante más de 400 años la explotación y separación del metal precioso se producía a través del uso de mercurio, que por su aplicación industrial expide ácidos y vapores tóxicos para la salud humana, así que simplemente se arrojaban a los depósitos acuíferos o a la intemperie.

A pesar de ello, la producción no había resultado tan dañina, pero con el paso del tiempo la acumulación de tóxicos se fue incrementando conforme crecía también la explotación de oro. Sumándose al mercurio, se han detectado metales pesados aún más tóxicos como cadmio, selenio, arsénico.

Lo preocupante de estas sustancias está en 2 rubros. Pluvialmente los mantos acuíferos y el principal río que desemboca en la presa se encuentran contaminados y ponen en riesgo directo a la población por el uso de agua de la presa para consumo humano y regado de sembradíos. El segundo punto de riesgo es que algunos investigadores cuestionan como alternativa desecar la presa y las áreas contaminadas, ya que, estos tóxicos en particular, al reducirse en polvo se puede dispersar en el aire y producen un daño mayor que en suministrados con agua contaminada.

Una lucha que suma esfuerzos
Desde mediados de 2015 la línea de diferentes investigadores volvió a analizar la zona de contaminación de La Zacatecana para delimitarla, determinar el grado de contaminación y dadas las características ofrecer alternativas que aseguraran la contención. Ya que no son los primeros, sino para determinar el avance de la contaminación ya detectada con anterioridad.

Entre ellos encabezados por el doctor Juan José Peña Cabriales, del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), unidad Irapuato, Guanajuato; la doctora María Maldonado Vega, del Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío en León, Guanajuato; el doctor Mariano Gutiérrez, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Xochimilco, en la Ciudad de México; y el doctor José Víctor Calderón Salinas, del Departamento de Bioquímica del Cinvestav Zacatenco.

El grupo de científicos se dividió en áreas para atender esta problemática:
1. El doctor Calderón Salinas y su equipo se dedicaron al análisis de área, para lo cual fue necesario incluso rentar lanchas que permitieron la recolección de muestras en los límites de la presa, suelo, subsuelo, superficie del agua y en el limo del fondo.

2. El doctor Peña Cabriales enfocó sus esfuerzos en la investigación de microorganismos naturales de la zona, buscando que se haya desarrollado una resistencia natural a la exposición química y tóxica. En el mismo tenor buscando la purificación del ambiente, el doctor Mariano Gutiérrez se dirigió a detectar flora nativa que contuviera la toxicidad o pudiese tratarla a través de fitorremediación, con plantíos estratégicos y catalizadores bacteriales. Con la idea de interponer barreras biológicas que protejan a la población de la exposición.

3. Ocupados en validar si la salud de la población se encontraba comprometida, los doctores María Maldonado y Víctor Calderón realizaron análisis clínicos y moleculares. Sobre un informe integral con muestra de 150 personas -una de cada familia-, la mitad son mayores de edad, la otra mitad de entre 12 y 17 años. Los procedimientos fueron aprobados por el IMSS de Zacatecas, la Secretaría de Salud de la entidad y el Hospital de Alta Especialidad de León, Guanajuato.

La metodología de experimentación incluyó pruebas moleculares de oxidación, daño enzimático, concentración de plomo, electrocardiogramas, espirometrías que revelen la salud pulmonar y cardiovascular, análisis metabólicos y generales, así como historias clínicas. La suma de los resultados brindará información que identifique o descarte si hay intoxicación, estado de salud individual y de la población de manera estadística. Los resultados se dieron a conocer 3 meses después de los análisis. Previendo cualquier situación, de detectarse un problema sanitario de tercer nivel o de especialidad, gracias al apoyo brindado por la doctora Maldonado existe la posibilidad de brindar atención médica en el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío en León.

Ecología, Política y Economía, una batalla constante. La batalla actual
Actualmente el mayor escándalo de la región minera proviene de la canadiense Goldcorp. El gobierno de Zacatecas había detectado en un pozo de monitoreo, en torno a sus minas ubicadas cerca de Peñasquito –una de las mayores de oro en el país-, un aumento de selenio.

No suficiente que la fuga se detectara en 2013, la compañía canadiense solamente notificó al gobierno hasta octubre 2014 y no hace más de un mes, admitió al gobierno localizar fugas del metal venenoso en otras áreas del perímetro de la mina.

Aunque las autoridades hubiesen preferido la publicación con anterioridad del problema, al no haber afectación “directa detectada”, la minera no se ve obligada a hacerlo.

La importancia es estratégica, esta mina en particular ubicada en la zona del Peñasquito proveyó en 2015 de una cuarta parte de la producción de oro para la compañía, excusó decir cualquier otro comentario.

No todas las batallas se han perdido, en el 2012 la empresa norteamericana Patriot Coal se declaró en quiebra por adeudos relacionados con el agua contaminada de selenio, estas pequeñas victorias dan esperanzas a la población de que puede defenderse aún de los adversarios más grandes.

Volviendo al caso Goldcorp, se han negado en diversas ocasiones a revelar el monto que se destina a la prevención o reparación de las fugas. En cualquier caso, si el monto es bajo cualquier persona supondría que desdeñan el tema de riesgo que implica, si fuese una cantidad alta mayor a las 9 cifras, preocuparía el grado del daño y la magnitud real dentro de los límites de los jales. ¿Qué podría ser peor que la incertidumbre para las poblaciones circundantes?

Los niveles detectados en los monitoreos alcanzaron más de 0.1mg/litro del metal en el agua, muy por encima del 0.01mg/litro que se permite tanto en México como en Vancouver, Canadá donde la empresa tiene su matriz.

Dadas las investigaciones y los diversos sectores de la población, es posible que se movilice una investigación federal en contra de la minera canadiense Goldcorp para determinar responsabilidad en caso de que se presente un aumento en el envenenamiento por plomo y selenio en las localidades aledañas. Intentando “ya ahogado el niño, tapar el pozo”, en una aparente reunión entre la empresa y las autoridades, con evidencia de una diapositiva fecha en marzo 2016, Goldcorp manifiesta planes para transferir los residuos de uno de las represas que presenta filtraciones a una nueva ubicación con mejores medidas de seguridad.

Es más lo perdido que lo que se gana
No sólo los perjuicios a la salud y al ambiente actúan en contra de las empresas mineras, sino que se añaden las constantes promesas rotas que no se cumplen de mayor empleo. Si bien es cierto que el sector minero en el estado de Zacatecas aporta poco más del 38% del PIB del territorio, no se traduce en un aumento de la ocupación que representa sólo el 2% del empleo formal.

Es mentira que hay mejores empleos, pues es uno de los más peligrosos sin mencionar que se encuentra en terribles condiciones de herramienta y protección, ergo de los programas de subcontratación que no sólo detentan la mala paga sino laceran el futuro y fondos de retiro de los trabajadores. La población en general que se ve asediada para la compra de los terrenos mineros, se ven forzados o presionados a malbaratarlas con promesas de trabajar en las minas, o alguno que otro beneficio gubernamental. La volatilidad del mercado y el auge del sector es temporal, más atípico que apostarle al campo, por la condición de las materias primas de Comodities.

El glamour de las joyas y la alta sociedad hace un contraste sombrío con la población despojada y los obreros explotados necesario para conseguir tales artículos de “estatus”.

Quizás sea tiempo de dejar de escarbar el suelo y voltear los ojos hacia el cielo, para que encontremos la riqueza que necesita la población, sin dañar el futuro de la misma ni del planeta que habitamos. Pero tristemente la explotación minera y de recursos, está favorecida en la legislación en daño claro del ambiente, el patrimonio cultural y los derechos de los pueblos.

Este tema en particular debe generar mayor compromiso entre la comunidad científica nacional no sólo a aportar beneficios sino también a brindar ayuda y asistencia a problemáticas que dañan a la población de la cual son parte. Esperemos que no haga falta un envenenamiento entre las casas de estudio, para que los científicos recuerden que este es su país y que los necesitamos con apremio.

Con información de Conacyt, La Jornada (25 de Agosto 2016) y Cinvestav Unidad Irapuato.

Fotografía tomada de http://drakocv.com/local/corrupcion-y-falta-de-voluntad-politica-mantienen-a-mexico-relegado-en-temas-ambientales/

Nayel Adaya

Contador Público, asesor y analista financiero


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