parallax background

De Pedro a Juanga

noviembre 29, 2016
una-sonrisa-para-avivar-el-recuerdo
Alzheimer: Una sonrisa para avivar el recuerdo
noviembre 29, 2016
el-mito-de-alberto
El mito de Alberto
noviembre 29, 2016

De Pedro a Juanga

Por: Alberto Vieyra Gómez

AMN.- Eran las 7:38 de la mañana del 15 de abril de 1957, cuando el avión Consolidated B-24 Liberator, matrícula XA KUN de la empresa TAMSA, piloteado por el Capitán Cruz, intentó elevarse por los aires del Mayab, en el aeropuerto de Mérida, Yucatán, pero la nave no alcanzaría más de 20 o 30 metros de altura hasta que en el cruce de las calles 54 Sur y 87 se desplomó, cayendo prácticamente en el centro de la capital yucateca.

El avión que se dirigía a la ciudad de México transportando un cuantioso contrabando de telas de casimir, vinos importados y algunas sustancias prohibidas, cuyo destinatario sería Emilio Azcárraga Bidaurreta, pronto ardería en llamas, y su piloto y único tripulante, quien ya había sufrido otros dos accidentes aéreos, quedaría atrapado entre los hierros retorcidos del avión de su propiedad.

La torre de control de Mérida, Yucatán, confirmaría a las autoridades aéreas que aquel piloto era Pedro Infante. La trágica noticia sería transmitida a las 7:54 de la mañana por la XEW, La Voz de la América Latina desde México, y en ese instante 28 millones de mexicanos quedarían con un nudo en la garganta y las escenas de dolor y lágrimas se repetían a lo largo y ancho del país. Se confirmaría que ocho personas murieron infartadas al enterarse de que Pedro Infante había muerto.

Mares de gente se volcarían a las calles de la ciudad de México para ver pasar el cortejo fúnebre hacia la ANDA y por último al Panteón Jardín.

Todo un fenómeno sociológico en torno al ídolo eterno de Guamúchil, Sinaloa, que sucumbió a los 39 años de edad.

Cuando las llamas del avión alcanzaban más de 10 metros de altura en Mérida, un joven llamado Luis Alberto Rivas Aguilar, locutor de la XEFC, que hoy forma parte del Grupo Radiofónico Rivas, llegaría con su micrófono y una antigua grabadora de carrete para documentar el siniestro, y testigo sería de que el ídolo de México fue rescatado de entre las llamas con quemaduras que hacían irreconocible su cuerpo.

Mario Alberto Rivas Aguilar informaría en exclusiva a los yucatecos sobre la trágica muerte del ídolo de México. Su grabación realizada en el sitio del percance sería difundida más tarde en la XEW.

Y sería precisamente Luis Alberto Rivas Aguilar quien al cumplirse el primer año de la muerte de Pedro Infante invitaría a los micrófonos de la XEFC de Mérida a un joven yucateco, que curiosamente tenía algunos rasgos de Pedro Infante y todo el repertorio de canciones lo interpretaba igualito.

Cuando terminó el programa fuera de la estación radiofónica había miles de yucatecos que querían ver al gemelo de Pedro Infante. Era un imitador.

Fue entonces cuando surgiría el mito de que Pedro Infante Cruz no había muerto.

El propio Mario Alberto Rivas Aguilar contaría de viva voz a este átomo de la comunicación, en el 2006, cuando le hice entrega como presidente de AMPRyT del Calendario azteca de oro, como radiodifusor del siglo, la leyenda del doble de Pedro Infante.

Pero antes, allá por 1983, cuando trabajaba en la XEW, me invitó a una comida mi colega periodista Carlos Pereda y Hernández, asegurándome que me presentaría a Pedro Infante. Ya sabía yo mucho de la vida de Pedro, así que le asegure que iría para conocer al impostor.

Pronto le dije que no era Pedro, porque Pedro tenía en la frente una cicatriz producto de uno de sus accidentes aéreos entre Zitácuaro y Valle de Bravo, donde se abrió la cabeza y fue necesario implantársele una placa de platino.

En la próxima entrega le hablaré de los mitos y leyendas de Juanga.

Por: Alberto Vieyra Gómez

Periodista mexicano


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *