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Alzheimer: Una sonrisa para avivar el recuerdo

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Alzheimer: Una sonrisa para avivar el recuerdo

Por: Silvia Megías Ortiz

"Nunca olvidarás como te hicieron sentir". Un homenaje a los recuerdos... los sentimentales por supuesto.

El próximo 21 de septiembre se conmemora el "Día Internacional del Alzheimer", una enfermedad que padecen muchas personas de avanzada edad y se caracteriza básicamente por el deterioro físico y cognitivo de quien la padece.

Si nos centramos en el deterioro cognitivo, éste se caracteriza por la pérdida de memoria a corto plazo, o lo que es lo mismo, la pérdida de hechos, caras y entornos recientes para la personas. Es por tanto, una enfermedad terrible para quienes la padecen como para quienes le rodean, sus cuidadores, normalmente familiares cercanos. Desafortunadamente, me ha tocado observarla en un familiar y aun es una enfermedad que la palpo diariamente entre los pacientes para los cuales trabajo como educadora social.

En mi día a día, percibo como en sus miradas se muestra el desconcierto habitual ante las personas con las que se encuentran a su paso. ¡Es raro el día que no me preguntan quién soy y que hago allí en su casa! Es un panorama desolador y duro, cierto. Pero yo soy más optimista, porque en el día a día de mi labor he podido ir ganándomelos. No ha sido fácil, ni mucho menos, pero el secreto ha estado en el esfuerzo por "HACERLES SENTIR", porque no hace mucho tiempo leí una reflexión maravillosa del pensamiento de Maya Angelou: "La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidarán cómo la hiciste sentir", y no puedo estar más de acuerdo con esta hermosa declaración de intenciones.

Por supuesto es importantísimo cultivar el recuerdo del amigo de la infancia, del viaje con tus compañeros/as de clase, el primer amor, la primera decepción, el día que perdiste a un ser querido porque detrás de todos estos recuerdos hay un sentimiento triste o alegre, pero lo hay. Y este tipo de situaciones son las que nos hacen sentir y el sentir se vuelve recuerdo y el recuerdo no lo olvida ni un Alzheimer, creedme.

Así que, por tanto, hago un llamamiento para la ruptura del viejo concepto del recuerdo. Esa memoria que nos lleva a situaciones, recordatorios de hechos determinados. El recuerdo es otro tipo de memoria, es una memoria más sentimental que racional. Cuando los entendidos en procesos neuronales y psíquicos lean mis palabras pensarán que no tengo ni idea de lo que estoy escribiendo y razón no les falta, pero como lo mío es reflexionar desde dentro seguiré con el discurso.

La memoria sentimental, nos lleva a las sensaciones que nos produce memorizar ciertos hechos y personas. Si nos sentimos alegres y excitantes ante un primer día, nerviosos ante nuestro matrimonio o sensibles ante la llegada de un primer hijo, sin olvidarnos por supuesto, de las vacaciones en el campamento con nuestros amigos de aquel entonces, el día de fin de curso donde bailábamos sin parar con nuestros compañeros y un largo etcétera de sentimientos, por supuesto es necesario recordadlos.

Todavía, no he escuchado a ninguno de mis pacientes, la mayoría rozan los 90 años de edad, contadme cual es la blusa que se compraron hace dos años, cuando tuvieron que llevar el coche al mecánico, o cuantas veces le subieron el salario en el trabajo, por decir algo. Siempre les he escuchado hablar con hilo de voz, de sus madres, no paran de nombrarlas de hecho. Bien es cierto que este tipo de recuerdos van ligados a los comportamientos propios de la enfermedad, puesto que es la memoria que sigue intacta, la del hacía muchos años.

Pero estoy segura que tras ese hilo de voz en sus gargantas, al nombrar a sus madres, hay un sentimiento de nostalgia y necesidad. Una necesidad por reencontrarse con el calor y el cariño del entorno pasado. Un recuerdo de cómo fueron tratados, como les hicieron sentir. Lo intuyo y percibo en mi día a día y quizás me equivoque en mis creencias, pero lo que veo es la consecuencia de un comportamiento en el que se demanda las buenas sensaciones pasadas, de cómo y qué nos hicieron sentir.

Pero volviendo a las sensaciones presentes de las personas con Alzheimer, puedo asegurar que mi teoría de la memoria sentimental es cierta. Vuelvo a insistir que entre mis tareas como educadora social, en la actualidad se encuentran la de recordarles mi nombre y hacerles memorizar incluso el tiempo presente en el que se encuentran. Y bueno, mi objetivo no se ha logrado, estamos en ello, pero no me preocupa, estoy satisfecha con mi trabajo, puesto que percibo que se encuentran felices ante la presencia de buenas sensaciones. Esas buenas sensaciones que transmiten las personas que tratan de hacer las labores con cariño y respeto y en mi caso prestando mi oreja de acompañante, ¡y es que hay mucha necesidad de escucha entre la especie humana!

Recordad que constantemente trasmitimos nuestro sentir. Si transmites la tristeza y la amargura, no esperes de regreso una sonrisa amplia. Si algo me ha enseñado esta vida y mi profesión, es que con la sonrisa se conquistan muchos corazones (otro principio más que añado a este humilde manifiesto). A través de la sonrisa generamos recuerdos, muchos recuerdos en forma de sensaciones. Así que, si queremos hacerles recordad a personas que sufren Alzheimer o cualquier otra enfermedad que afecte a la memoria, no estimules su memorial racional sino la sentimental, es la que siempre llevará consigo. Porque no recordará tu nombre, pero sí como le hiciste sentir. No sabrán definirte, ni definirlo, pero sabrán valorarlo, de eso estoy segura.


Ilustración de Blanca Reyes

Silvia Megías Ortiz

España - Educadora social


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