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La propuesta crítica de Foucault

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La propuesta crítica de Foucault

Por: Efraín Díaz García

En una entrevista en 1978, Michel Foucault explicó los puntos de anclaje de un proyecto: “la crítica de Foucault”.
En una entrevista presentada ante la Sociedad Francesa de Filosofía en mayo de 1978, Michel Foucault explicó los puntos de anclaje de un proyecto, o bien, proceso inacabado en contra no solo de la filosofía, sino también de las ciencias, de los gobiernos, pero también de la vida cotidiana en general: “la crítica de Foucault”.

Bien, ahondaré en el interés que refiere una actitud que no puede conceptualizarse, pero que es importante profundizar en el flujo de su argumentación, en primer lugar, “la crítica” responde según Foucault a una especie de forma de cultura general, a la vez de moralidad, de una manera de pensar, “el arte de no ser gobernado o el arte de no ser gobernado de esa forma y a ese precio”, por otro lado, no querer aceptar esas leyes porque son injustas, porque bajo su resplandor esconden una ilegitimidad esencial.

No querer ser gobernado responde evidentemente a “no aceptar como verdadero”, a saber cuestionar la certeza de la verdad. Dentro de los puntos de anclaje según Foucault se pueden encontrar una serie de relaciones “que anuda el uno a la otra, o el uno a los otros dos, el poder, la verdad y el sujeto” (véase Foucault, 1995: 7, 8).

En este sentido Foucault se resiste a dar una definición estática de crítica, afirma, “En realidad, la cuestión de la que quería hablarles, y de la que aún quiero hacerlo, es: ¿Qué es la crítica? Habría que decir algunas palabras en torno a este proyecto que no cesa de formarse, de prolongarse, de renacer en los confines de la filosofía, en sus alrededores, contra ella, a sus expensas, en la dirección de una filosofía por venir, quizás en lugar de toda filosofía posible” (1995: 5).

El pensamiento de Foucault, o bien, la manera de esbozar la crítica contiene evidentemente una carga conceptual que había estado desarrollando desde “Historia de la Sexualidad”, en donde a manera de “analítica del poder” se deslinda del debate establecido por la ciencia política y la ciencia social en general e intenta construir una serie de supuestos y planteamientos alrededor del poder, es decir, de las “relaciones de fuerza múltiples”.

La segunda noción de crítica que me gustaría rescatar de Foucault (1995) deriva del atrevimiento a construir una matriz para recorrer toda una serie de dominios posibles diferentes, es decir, las relaciones entre los poderes, la verdad y el sujeto. Pues bien, si las relaciones entre estos elementos son pensados como una actitud crítica que deriva del proceso de gubernamentalidad experimentado principalmente en occidente, entonces la crítica es un movimiento.

“El movimiento por el cual el sujeto se atribuye el derecho de interrogar a la verdad acerca de sus efectos de poder y al poder acerca de sus discursos de verdad; pues bien la crítica será el de la inservidumbre voluntaria, el de la indocilidad reflexiva. La crítica tendría esencialmente por función la desujesión en el juego de lo que se podría denominar, con una palabra, la política de la verdad” (Foucault, 1995: 8). Podría bien servir el presente trabajo de manera introductoria al pensamiento crítico de Michel Foucault, insisto sin embargo, que el proyecto aludido es bastante amplio como para ser expresado en estas líneas, a la vez que el proceso denominado “la crítica” puede ser abordado sobre los puntos mencionados anteriormente, empero las posibilidades de abordar este proyecto son infinitas.

Fuentes consultadas 1. Foucault, Michel (1995) “¿Qué es la crítica?” Documento Electrónico. 2. Foucault, Michel (2001) “El dispositivo de la sexualidad” En: Historia de la Sexualidad Volumen I. La voluntad de saber. Siglo XXI. México. 1 El logro más importante de Foucault en relación al tema del poder consiste en suponer que no existe una oposición binaria entre dominadores y dominados, más bien, afirma “…hay que suponer que las relaciones de fuerza múltiple que se forman y actúan en los aparatos de producción, las familias, los grupos restringidos y las instituciones, sirven de soporte a amplios efectos de escisión que recorren el cuerpo social...” (Foucault, 2001:56). Que el poder no es algo que se adquiera, arranque o comparta. Que el poder es inmanente a cualquier tipo de relación social.

Efraín Díaz García


Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública y Maestro en Estudios para la Paz y el Desarrollo

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